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lunes, 19 de octubre de 2015

SDLD - Cap.3 d)

Buenas nubecitas esponjosas:

Hace ya muchos meses que no aparezco por aquí, demasiadas cosas han pasado. Espero que hayais tenido un verano estupendo y un comienzo de curso bueno. Os traigo de vuelta la continuación de SDLD, que ya toca jaja. Tengo tantas cosas que contar que no se por donde empezar, asique el resumen es que he pasado tanto momentos buenos como malos, la vida es un cúmulo de cambios tanto suaves como drásticos, pero así es la vida. 

Espero que disfruteis.
Saludos.

 ( Las zonas en cursiva son el pasado relatado por Tommy)
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Tal expresión dejó un tanto sorprendida a Olivia. Si, era el cuerpo de su amigo Maiga, pero estaba “poseído” por otra persona, una que decía ser su antepasado, una supuesta mano amiga. Debía tener cuidado, porque aunque él aseguraba que tenía poder, no sabía usarlo para ayudar a su amigo. Tommy comenzó a descender la burbuja hacia un pequeño espacio sin flores, aun rodeados por el inmenso bosque.
            - Aquí estará bien
En cuanto la burbuja tocó tierra, estalló, consiguiendo aturdir un poco a Olivia, cogiendo como acto reflejo el brazo de él. Tommy no pudo evitar reír, haciendo que ella le soltara y frunciera el ceño antes de sentarse en el césped, a cierta distancia de él. Seguía sin fiarse.
            - Tranquila - dijo Tommy, sentándose a su lado - Dentro de poco Maiga volverá a ser el de siempre - le coge de la mano, mirándola a los ojos - Confía en mi.
            - Parece… - suspiró, negando con la cabeza - que te conociera de toda la vida - sonríe - aunque se que no te conozco.
            - Eso es porque tienes a Rimna en tu interior.
            - ¿Rimna? Espero que puedas explicarme que está ocurriendo… Porque no entiendo nada.
Tommy rió, comenzando a mover los dedos. Unas delgadas líneas verdes comenzaron a salir de ellos, dejando a Olivia fascinada.
            - Será mejor empezar por el principio…

<<Una vieja leyenda cuenta que cada mil años aproximadamente nacen, de la línea sucesoria de los Szunt, una tipo de humanos un poco distintos a los de su especie, dos gemelos. La reencarnación de la luz y la oscuridad, podría decirse. Hace 1020 años, en una pequeña región, unos reyes fueron visitados por los susodichos, los cuales le anunciaron que la siguiente generación nacería en su familia. Poco después de que la reina quedara en cinta, los seres de la oscuridad, gobernados en ese entonces por Ruz, la “reina de lo no-elemental”, visitaron a los reyes para pactar la reclamación de su progenitora para enseñarle a desarrollar sus poderes con el fin de que no se desataran y así no sumiera el mundo en la eterna oscuridad>>

Olivia enarcó una ceja, captando la atención de Tommy.
            - ¿No-elemental? No entiendo
            - Los elementos principales son fuego, rayo, agua y hielo. Los demás elementos de la naturaleza necesitan de estos para desarrollarse, así como el viento, etc. La oscuridad, sin embargo tiene influencia en todos ellos. Puede afectar a todo ser vivo y cualquier criatura… “muerta”, por llamarla de alguna manera. Ruz era una especialista en ese campo pero al no ser la sucesora de la oscuridad no tenía el control absoluto, por eso necesitaba a la susodicha.
            - Creo…creo que lo entiendo.       
            - Continuo.
<<Se suponia que, según el tratado que habían pactado, Ruz debía reclamar a Rimna, tu antecesora, cuando cumpliera los 18 años, ya que era la edad aproximada en la que sus poderes comenzarían a ser afectados por sus raices. Sin embargo, ella no podía esperar tanto tiempo a tener el poder absoluto. Su ambición y su sed de poder era demasiado grande para aguantar asique apareció cuando Rimna y Biaan tenían apenas 16 años>>

Olivia alzó las manos en señal de rendición. Tenía el presentimiento de que la cosa iba a comenzar a complicarse y quería saber lo máximo posible antes de ello. Tommy la miró a los ojos antes de que empezara a hablar.
            - Espera un momento. ¿Quién es Biaan? ¿Me podrías decir todas las personas que había? Siento que vas a decirme muchos nombres y no creo acordarme de todos y enterarme de la historia la mismo tiempo.

Tommy sonrío dulcemente ante la inocencia de Olivia. No podía evitar acordarse de Rimna y su parecido era tal que el tic nervioso de su barbilla volvió a aparecer después de tantos años, un gesto que tantas veces había visto Olivia en Maiga que no le pareció extraño.
            - Biaan es la hermana de Rimna, es decir la chica que tenía el poder de la luz y los cuales tiene tu amiga… ¿Cómo se llamaba?
            - ¿Nubia? - dijo sorprendida
            - ¡Si! El parecido es tan sorprendente como el tuyo propio con Rimna… - se aclaró volviendo en sí -  Yo soy Tommy, el antepasado de Maiga, como puedes comprobar y el antepasado de Javier es Looquer. Tranquila, lo entenderas todo en cuanto te lo cuente - rió al ver la cara de confusión de Olivia.
            - Vale, continua. - dijo mirando como el paisaje comenzaba a transformarse en una gran explanada de arboles

<<Como te he dicho, la reina tuvo dos niñas, Rimna y Biaan, las cuales mediante un antiguo ritual, obtuvieron los poderes de la luz y la oscuridad respectivamente. Es un proceso un tanto extraño en el cual, consiguen medio corazón de un dragón cada una para adquirir dichos poderes. Suele suceder que, al dar a luz, la mujer quede tan exhausta que muera en el acto, sin embargo, la reina Melia tenía ciertos “dones” que hicieron que pudiera sobrevivir unos pocos años más, el tiempo suficiente para poder ver a sus hijas. Pudo ver como Rimna obtenía la capacidad de controlar el hielo y el agua… su elemento favorito. Y como Biaan manejaba el fuego y el rayo a su antojo. Ciertamente es, que el poder destructivo que tenía Biaan no lo utilizaba mucho. Se rodeaba de la naturaleza que el mundo le ofrecía y odiaba destruir, una afición que no concordaba con su hermana, la cual se pasaba todo el tiempo desarrollando sus poderes con cualquier objeto que encontraba>>

Tommy se quedó un momento ensimismado con sus recuerdos. Pestañeo varias veces al notar la intensa mirada de Olivia y continuo.

<<Cierta noche, Rimna y Biaan estaban jugando en el lago Knim, un lugar donde el inmenso bosque se juntaba con la belleza del agua, el lugar favorito de las dos. Mientras Biaan se entretenía cuidando las viejas raices de un sauce llorón, Rimna se encontraba debajo de la cascada, la cual escondía una inmesa cueva donde solía esconderse a menudo. En ese instante, Rimna sintió una presencia detrás de ella…
            - ¿Qué quieres? - susurró, apenas perceptible para la oido de Olivia - ¡Hermana!
            - ¿Si? - contestó Biaan, sonriente.
            - Voy a mi escondite, vuelvo en un rato.
            - De acuerdo, estaré por aquí.>>
La burbuja que mantenía en suspensión a Tommy y Olivia se movió hasta el interior de la cueva donde se podía observar a Rimna delante de una persona de voluptuosas curvas, un pelo de una espesura ciertamente envidiable y una sonrisa macabra.
<<       - Hola Rimna - habló una voz femenina, borrando la sonrisa de su rostro - ¿Qué tal estás?
            - Como si te importara, Ruz. ¿Por qué has venido?
            - Mujer, quiero saber como está mi querida sucesora de la oscuridad - sonrió de nuevo.
            - No sabes mentir.
            - Oh vamos, he ven..
            - No mientas - contestó Rimna, cortandola - Te recuerdo que uno de mis habilidades es leer el pensamiento… Tendrás que esperar para obtener mi poder.
            - ¿Seguro? Supongo que tambien sabrás que nadie te echara de menos cuando te vayas, sin embargo, yo, sin tenerte cerca, ya te echo de menos.

Las palabras de Ruz confundieron a Rimna, la cual contestó frunciendo el ceño.
            - ¿Cómo? No te entiendo
            - Sígueme - dijo Ruz, tendiendole la mano antes de dirigirse hacia la cascada. - Tienes algo que observar.>>


<3

domingo, 7 de junio de 2015

SDLD - Cap.3 c)

Hola de nuevo, nubecitas esponjosas:

¿Que tal han ido este mes que no nos hemos visto? Espero que todo bien. Hemos estado la mayoria de examenes y demás. Yo por suerte (porque pensé que sería peor) Me han caido 3/10 asique aun no he terminado de estudiar jaja.

Pero bueno, os traigo la continuación de SDLD, que como dije en la anterior entrada de esta historia, este capitulo me ha estado dando muchos problemas, pero bueno, espero que quede bien. 

Espero que os guste.
Saludos
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Aun con los ojos cerrados, Olivia se encontraba suspendida en el aire rodeándola un aura, en forma de humo, negra, como el cielo en un día de tormenta. Cuando fue a hablar, sus ojos se abrieron lentamente, teñidos de un color azul frío como el hielo y cubierto de pequeñas motas amarillas relampagueando en ellos.
            -“No hablo con un misero mortal”
            - Sabes que eso no es cierto - dijo sin poder evitar reír.- ¿Y si consigo que aparezca Tommy? Sabes que está en mi interior…
Susurró las últimas palabras pero supo que ella las había oído.
            -“Ya no me interesa hablar con gente de mi pasado”
            - ¿En serio? - dijo Maiga, con un tono de voz más grave que el habitual - Con lo que me costó crear ese colgante para que no hicieras ninguna estupidez
            -“Tommy”
Una luz tenue de color verde comenzaba a emerger del cuerpo de Maiga, rodeándolo como si de un aura se tratara. Era distinta de lo que rodeaba a Olivia, o “Rimna”, más limpia, más luminosa. El chico se incorporó y se dirigió hacia ella, mirándola a los ojos. Sonrió con la mirada triste rozando con la mano uno de sus cabellos.
            - ¿No me vas ni a saludar?
            -“Sabes que estoy aquí solo para una cosa. El destino está escrito”
            -Eso no es verdad- negó con la cabeza, cruzándose de brazos -  Yo cambié nuestro destino y ellos pueden cambiar el suyo. Solo tenemos que ayudarla a controlar su poder.
            -“¿Tenemos? Tú no cambiaste nada. Solo escogiste otro camino de los muchos que hay escritos pero todos acaban en el mismo sitio, querido. La destrucción y la desgracia para toda nuestra estirpe.
            -No es cierto. Yo decidí salvarte, a ti y al mundo. Nosotros sufrimos el error de nuestros antepasados, no dejes que ellos lo sufran también.
            -“Es un poco tarde para decir eso. Tú cumple tu papel, que yo haré el mío. Ahora que ya estoy unida a mi sucesora, sumiré al mundo en la oscuridad que tanto ha atormentado mi vida. Y por fin podré obtener el verdadero poder, mi querido Tommy. Ya nadie podrá hacerme daño.”

Después de un gran suspiro, el colgante se elevó y brilló con tal fuerza que cegó a Maiga, rompiendo la conexión entre él y Tommy por unos minutos, el tiempo justo para que Olivia volviera a tomar consciencia. Se llevó la mano a la cabeza, ya en el suelo, un tanto mareada por la experiencia que no acababa de comprender. Lo había sentido todo, pero no podía creérselo.
Miró a Maiga, buscando respuestas, pero en vez de eso, su cabeza formuló muchas más al ver como lo rodeaba una especie de aro de luz verdoso semitransparente. Se arrastró hacia atrás como instinto ante la reacción de él al intentar tocarla y vio con los ojos entrecerrados como, el supuesto Tommy, suspiraba con los de su amigo.       
            -¿Qué… - dijo pero se paró en seco. Esa no era la pregunta. - ¿Quién eres tú?
            - Ya lo has oído, ¿no? - dijo él, revolviéndose el pelo, un tanto incómodo por la situación - Me llamo Tommy y si no haces caso de lo que te digo, no saldremos de… este lugar - hizo una mueca con la boca mientras alzaba las manos señalando a su alrededor.
Olivia miró en diversas direcciones pero en todas vio lo mismo. Una gran explanada sin fin aparente. Era como estar en una habitación redonda, blanca, pero a la vez era como si no tuviera límites. Frunció el ceño, confundida ante la situación que se le ponía por delante y volvió a mirar hacia el chico que tenía la misma apariencia que su amigo. Se sorprendió ante el suspiró de él pero no más cuando le tendió la mano delante de su cabeza.
            - No te voy a hacer daño. Levántate.
Cogió su mano, no muy convencida. Ya levantada, la soltó. No entendía la situación. En realidad no entendía nada, pero de lo que estaba segura era de que aunque la persona que tenía delante era su amigo Maiga, no “era” realmente él. Había algo o alguien dentro de él que le estaba controlando y realmente no sabía si eso era bueno o malo en ese momento.

Como si le estuviera leyendo el pensamiento, el susodicho se colocó las manos en las caderas antes de hablar y contestar a las preguntas no formuladas de la chica.
            - Como te he dicho - dijo antes de aclararse la voz - Mi nombre es Tommy. Soy un antepasado de tu amigo Maiga y estoy unido a él por enlaces de sangre. Solamente estoy utilizando parte de su poder y del mío para obtener, por tiempo “limitado”, prestado su cuerpo para intentar explicarte lo que pasó y que no suceda lo que evité en el pasado. Y tranquila, tu querido amigo sigue aquí - suspiró, señalándose al pecho.
            - ¿Cómo se que dices la verdad?
Bufó, rascándose la cabeza un tanto nervioso ante la situación. No tenía tiempo que perder.
            - Porque, sinceramente, no tienes otra alternativa si quieres volver a casa.
“En eso tienes razón” pensó Olivia, llevándose la mano a la boca. Por lo que había dicho el supuesto Tommy, no tenía porque hacerle nada malo, además Maiga estaba bien. Tampoco podía estar toda su vida en ese sitio, aunque realmente no se fiara de él, era la única salida. “Y también puede responder a lo que está ocurriendo” contestó su conciencia.
            - De acuerdo. Empieza a hablar.

Tommy no pudo evitar sonreír ante la contestación de Olivia. Cerró los ojos aun con la sonrisa en la boca mientras creaba una burbuja alrededor de ellos. El lugar comenzó a cambiar, creando un paisaje rupestre. Una llanura de extensiones ilimitadas de colores verdosos se expandía por debajo de ellos y millones de rosas blancas empezaron a cubrirlas como si de un manto se tratara. Pasaron a cierta velocidad por encima de ellas, a escasos metros, la justa para que Olivia pudiera alcanzar a coger la única rosa negra que había.

Se la llevó a la cara, sonriente. Él la miro, como acto reflejo. Realmente se parecía a Rimna, no podía negar que era su sucesora. Parecía tan dulce como ella antes de sucumbir a la oscuridad. Olivia notó como la observaban y se giró para comprobar que efectivamente Tommy la estaba mirando. No pude evitar sonrojarse.
            - Me encantan las rosas negras. No existen muchas de ellas.
            - Lo se - sonrió dulcemente.


<3

viernes, 10 de abril de 2015

SDLD - Cap.3 b)

Hola nubecitas esponjosas:

¿Que tal han ido las procesiones de semana santa? Espero que todo bien. Yo un poco de todo: Fiesta, Constipada, Amigos, Soledad, etc etc. Tampoco puedo escribir mucho (tengo un dedito fastidiado xd), ya sabeis, soy Maria Dolores jaja.

Vayamos al grano: Os traigo la continuación de SDLD. Ha sido complicado. Muy complicado. Esta parte tenía muchas erratas, encontronazos de ideas, cortes extraños, cosas que no tienen ni pies ni cabeza. Escribí este trozo y lo que sigue con tres documentos abiertos, más el que escribía. Ahí os lo digo todo jaja. Y con la BSO de HTTYD jajaja

Espero que lo disfruteis.
Saludos
P.D. En este trozo no pondre todavía nada del pasado, pero pondre señales y os avisaré la primera vez que lo ponga, para que os deis cuenta. <3
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Delante de la casa de Nubia se encuentra el extenso bosque, uno de los límites del pueblo. De una longitud más inmensa que los hogares en sí, la arboleda es una gran fuente tanto de cobijo como de alimentación para varios animales, además de una gran fuente de energía para todo aquel con algún poder mágico. Por ello, para poder mostrarle a Olivia la verdad, tenía que estar en ese lugar. Pero estaba realmente nervioso. Sería la primera vez que le mostraría a Olivia lo que es, lo que es capaz de hacer y también, lo que es capaz de hacer ella.
Por otra parte, Olivia seguía sin entender la extraña actitud de su amigo, que le agarraba de la muñeca, guiándola entre los árboles, sorprendentemente ágil. Cuando por fin la soltó, se encontraba en una pequeña explanada con unos pequeños troncos de diferentes tamaños cortados a una altura perfecta para poder sentarse. Tragando saliva y con Maiga dándole la espalda, Olivia habló, nerviosa.
            - Bueno, ¿Me vas a decir de una vez que está ocurriendo?

No obtuvo respuesta. Exasperada ante la situación, lo agarró por el hombro con la intención de obligarlo a girarse pero, fue Maiga quien se giró y agarrándola por los hombros, la instó a sentarse en un tronco, sin llegar a mirarla a los ojos, aunque sabía que le estaba observándolo asombrada.
            - Olivia, esto es complicado - explicó Maiga, soltándola - Intenta serenarte, por favor.
            - De… acuerdo - “Maiga está actuando extraño” - Pero entiende que estar en un bosque, un tanto alejados de la gente, asusta. - dijo intentando cortar un poco la tensión.

Su risa la relajó. Por fin la miró a los ojos y vio unos pequeños destellos dorados revoloteando en sus preciosos ojos verdes que la confundieron, sin embargo su amigo pestañeó, haciendo que volviera en sí.
            - En fin… - dijo Maiga, buscando en uno de sus bolsillos - Creo que ya va siendo hora - sacó una pequeña caja de terciopelo rojo y la tendió delante de Olivia - de que te entregue esto - dibujó esa sonrisa tan bonita que le encantaba a ella - ¡Feliz cumpleaños!

Aunque Olivia sonrió ante la sonrisa de su amigo, frunció el ceño porque no parecía tan alegre como solía estarlo cuando sonreía. Le dio las gracias al tiempo que cogía el regalo. Al abrirlo, no pudo evitar sonrojarse, sin entender muy bien porqué. El perfil de un dragón con las alas extendidas, sujetando y enroscando su cola en una especie de perla negra, que relucía con cierto brillo se hallaba en la pequeña caja, dejando a Olivia fascinada y extrañada sin saber porqué dicho colgante le hacía palpitar su corazón a una velocidad que creía que era imposible de alcanzar en estado de reposo.
            - Mu…- miró a Maiga, con los ojos como platos - ¡Muchas gracias!

Se levantó rápidamente y apoyándose en los hombros de él, le dio un beso en la mejilla, consiguiendo que se sonrojara. Volvió a sentarse, observando el colgante en la palma de su mano, un tanto absorta de su alrededor, pero Maiga la trajo de vuelta a la realidad, aclarando su voz.
            - Bueno, creo que todo comenzará a tener sentido a partir de ahora.
            - ¿A que te refieres?
            - Ven, te lo colocaré y empezaras a comprender nuestra historia.
            - De… de acuerdo.
Maiga cogió el colgante, el cual dio un pequeño calambre a los dos, aunque ninguno dijo nada al respecto. Algo en Olivia ansiaba colocárselo en su pecho lo antes posible, como si lo necesitara por encima de todo. Con la cabeza agachada, lo vio balancearse delante suya, reluciendo al contacto con los rayos del sol que entraban por los huecos de entre los árboles. Notaba como su pulso se aceleraba hasta que finalmente sintió como el frío metal se posaba en su pecho. Respiró profundamente, cerrando los ojos.
Un escalofrío recorrió todo su cuerpo al mismo tiempo que una voz retumbó en su cabeza, tan extraña como conocida.
Todo lo que una vez fue arrebatado, vuelve al lugar que le pertenece”

Abrió los ojos, encontrándose con la cara de Maiga, a pocos centímetros de la suya, con una expresión preocupada. Alzó la mano sin darse cuenta para tocar su cara pero él la interceptó antes y la atrapó entre las suyas, cubiertas con unos guantes que creía recordar que antes no llevaba.
            - ¿Estás bien?
            - Si - dijo, frunciendo el ceño - Creo que sí.
Notaba que su pulso se había calmado bastante. Las pequeñas explosiones que notaba en su pecho habían desaparecido y, sorprendentemente, se sentía plena. Se tocó las manos, bastante frías y de un tacto extraño, cuando Maiga le tendió una botella delante de su cara, obligándola a levantar la cabeza.
            - Tómate esto.
            - ¿Qué es? - la miró con desconfianza. No tenía muy buen color.
            - Es una mezcla de hierbas que hago para poder relajar el cuerpo y poder comunicarte con tu poder interior.

La miró desconcertada, cogiéndola. ¿Poder?
            - ¿Hierbas? ¿Esto no llevara Marihuana o alguna planta parecida?
            - ¡Olivia! - se cruzó de brazos, enfadado ante tal pregunta - Confía en mi, leches… ¿Cuándo te he drogado?       

Sonrió. No era tiempo para bromas y realmente quería una explicación de todo lo que había ocurrido. Si con beberse una sustancia de un color no muy agraciado para poder comprender que le habían estado ocultando sus amigos, pues lo haría. Después de todo, Maiga tenía razón. Siempre la había protegido.
Abrió el pequeño frasco y se lo bebió de un trago. Hizo una mueca de asco al notar como bajaba por su garganta con un sabor nada recomendable.
            - ¡Puaj! ¡Está asqueroso!
            - Nadie ha dicho que supiera a fresas. - dijo, cogiendo el frasco, al tiempo que comenzaba a susurrar cosas extrañas.
            - Si por el color ya se adivinaba que a eso no iba a saber.

Cerró los ojos y los apretó con fuerza, notando como le daban pequeños escalofríos por todo el cuerpo. Los abrió de nuevo, al mismo tiempo que notaba como Maiga tocaba su colgante y este se iluminaba. Todo a su alrededor se volvió negro. Antes de perder la consciencia y sentir como caía en una especia de abismo, oyó la voz de su amigo diciendo palabras que no tenían ningún sentido para ella.
Maiga respiró hondo. Cruzó las piernas, esperando que Olivia abriera los ojos, ya que solían desmayarse cuando despertaban su poder o probaban las hierbas, sin embargo se encontró a alguien totalmente distinto. No se movió, aunque tampoco habría ido muy lejos, ya que se encontraban en un vacío espacio-temporal.
            - Cuento tiempo, Rimna. - dijo con los ojos cerrados, intentando concentrarse.


<3
 

lunes, 23 de marzo de 2015

SDLD - Cap.3 - "Recuerdos de un pasado olvidado"

Hola nubecitas esponjosas:

¿Todo bien? Aqui por la costa mediterranea está pasando el dilucio de Noé. Eso quiere decir, que ni internet, ni electricidad, ni luz ni na. Además de que no se porqué el ordenador me va horriblemente mal. Me ha costado la vida tanto subir esta historia como escribirla. Espero que se suba bien.

Estoy pensando en hcer una nueva antología, esta. No voy a escribir más, porque en serio, me estoy poniendo nerviosa de lo mal que va todo hoy.

 La historia de hoy es de SDLD. Haber si luego puedo ponerle el titulo porque ahora no me deja.
Espero que os guste.
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            En el interior de la casa de Nubia, los cuatro amigos, incómodos por la situación, se mantenían callados alrededor de la mesa de la cocina, en silencio. La joven anfitriona, a duras penas, se levantó para preparar cuatro tazones de chocolate caliente y aunque no aceptó la ayuda de Olivia, Javier se impuso y la instó a sentarse, no sin quejas.
            Olivia se sentía más incómoda que nunca y jamás había pensado que esa sensación de nerviosismo, inseguridad y confusión la tendría estando con ellos. Se sentía inquieta y notaba como palpitaba su corazón con fuerza, como si quisiera explotar. No le gustaba. Suponía que sus amigos se sentían tan estupefactos como ella y por ello no podían articular palabra, pero aunque el peligro parecía que había desaparecido, aun tenía la duda.
            El silencio se rompió cuando Javier dejó las tazas en el centro de la mesa y cogiendo una, se sentó, suspirando. La tensión se podía cortar con una motosierra.
            - ¿Me vais a explicar lo que ha ocurrido ahí fuera o vais a hacer como si nada? Porque está claro que vosotros sabéis algo que yo no se y debo decir, que me siento un tanto dolida.
           
            Nubia fue a decir algo pero se paró antes de articular palabra. Ella no era la indicada para explicarle todo a su amiga, aunque se moría de ganas por contárselo. Olivia la miró y se sorprendió ante la reacción de su amiga. Se suponía que se lo contaban todo. “Al parecer todos tenemos secretos” pensó Olivia, frunciendo el ceño.
            - Yo… - dijo Nubia, mirando como Javier le daba codazos a Maiga - Creo que soy la menos.. “indicada” para explicártelo.
            - Me da igual quien sea, pero decirme algo, por favor.
            - Algo - dijo Javier, antes de que Maiga le devolviera el codazo - ejem… Ya no tiene sentido ocultártelo… - se aclaró la voz ante la mirada estupefacta de su amiga - De todas maneras, hoy pensábamos contártelo.
            - ¿Cómo? ¡¿Habéis estado ocultándome algo tan grave como la muerte de los padres de Maiga?! - gritó, dando un golpe seco en la mesa.

Miró a Nubia, esperando que ella no estuviera también metida en ese asunto, pero apartó la mirada en cuanto sus ojos tomaron contacto. Se quedó con la boca abierta por su reacción. Se sentía traicionada, porque pensaba que entre ellos no había mentiras. Miró a Maiga. Él era su mejor amigo y el que más sabía de ella, en el que más confiaba… Sin embargo, él no le había dicho ni siquiera algo tan importante como la muerte de sus padres. ¿Qué más no le había contado?
            - Olivia - dijo Javier, atrayendo su atención - Esto es mucho más grande de lo que te imaginas.
            - ¿Mucho más grande? Javi, ¡No tengo ni idea de que está pasando!
            - ¡Y por eso estamos aquí, para explicártelo! - gritó Javier, ya un tanto enfadado por la actitud reprochadora de su amiga - Asíque, tranquilízate.

Pocas veces había visto a Javier enfadado, mucho menos fuera de sus casillas, pero esta vez si que parecía realmente cabreado, asíque optó por hacerle caso. La palpitación en el pecho cada vez era más fuerte, ya rozaba el punto de dolor. Se frotó el cuello en un afán de relajarse, pero notó en su palma el “pum-pum” de su corazón y eso no la tranquilizó lo más mínimo. Maiga la observó, entre sereno y nervioso. Él también intentaba tranquilizarse. Las visitas de Coriu no eran especialmente “agradables”.
            - ¿Y bien? - preguntó Olivia, esperando una respuesta que pudiera apaciguarla.
            - Yo… te lo explico todo.- dijo Maiga, levantándose de la mesa y tendiéndole la mano. ¿Me acompañas? Creo que también estás buscando otras respuestas.

Sorprendida ante la reacción de Maiga, ya que ni ella se acordaba que le había preguntado por sus sentimientos, frunció el ceño, indecisa. Quería que le explicaran que había pasado y que, según el desconocido llamado “Coriu” había dicho, tenía que pasar; Que le habían ocultado todo este tiempo y también que era esa sensación de quemazón que sentía en todo su cuerpo. No sabía muy bien porque, pero tenía el extraño presentimiento de que él sabría explicar el porque.

Sin embargo, Maiga conocía muy bien a su amiga y sabía que no iba a ser tan fácil convencerla de que le siguiera, mucho menos después del acto de desconfianza que había echo todos, así que se adelantó a su reacción negativa.
            - ¡Olivia! - gritó, sorprendiéndola el suficiente tiempo para agarrarla del brazo y atraerla para sí - Sígueme y no me valen réplicas.
            - Pero…

Sin tiempo de protestar, Olivia y Maiga salieron al exterior de la casa, dejando a Nubia y a Javier solos en el salón, aun con la taza en la mano. Se miraron entre ellos.
            -¿Porqué tenía que suceder así? - suspiró Nubia, sorbiendo un poco de chocolate antes de continuar hablando - Tuvo que aparecer Coriu, intentando ponerla en nuestra contra.
            - No te preocupes- dijo él, acercándose por detrás para agarrarla de los hombros, suavemente - Maiga pensaba contárselo todo hoy y Olivia no es tan fácil de engañar como Coriu se piensa. Además, hoy le entregará eso con una excusa.
            - ¿Qué excusa?
Nubia se giró buscando la mirada de Javier, un tanto curiosa por dicho regalo. Sin embargo, se topó con una cajita del tamaño de una mano. Sorprendida, dejó la taza en la mesa e intentó coger el paquetito pero, él lo apartó rápidamente, sonriente.
            - ¿No lo sospechas?

            - No…

Su sonrisa se hizo más amplia y ella enrojeció. Ella intentó replicar pero antes de que una palabra saliera de su boca, él le dio un beso. La pilló tan desprevenida que ni siquiera pestañeó. Cuando se separó de sus labios, Nubia no pudo evitar agachar la cabeza, avergonzada por lo sucedido.
            - Maiga no es el único que ha venido a sincerarse - rió levemente.
            - No te entiendo, Javi…
            - Te lo volveré a repetir - dijo cogiéndole de la barbilla dulcemente y después de dedicarle una media sonrisa, la volvió a besar.

No obstante ella le apartó, empujándolo. Ella sabía que Olivia sentía algo por él y aunque ella estaba enamorada de la misma persona desde la primera vez que sus miradas se cruzaron, no iba a traicionar a su amiga. Reprimiría su amor hacía él aunque fuera lo último que hiciera.
            - Por favor, Javi, no lo hagas. ¡Ah!

Antes de poder evitarlo, Javier la cogió en brazos y apartó la silla de una patada, aun con la sonrisa en la boca. Emprendió camino hacia la habitación de Nubia sin dejar de mirarla a los ojos.
            - He estado demasiado tiempo esperando este día, sin embargo, no haré nada que tú no quieras.

Nubia tragó saliva mientras se rendía en los brazos de Javier, sabiendo sus intenciones y sin poder evitar desbordar sus sentimientos.