viernes, 7 de noviembre de 2014

Susurro de los dragones (Cap. 2 - "Habrá que contarle la verdad") Parte a)

Oli Queridos Visitantes:

Como bien os prometí, os deleitaré el día de hoy con un fragmento del capitulo 2 (sip, no e tenido mucho tiempo y no e terminado de escribirlo), que ya comienzan a aparecer todos los personajes. Esta historia es un tanto peculiar porque, aunque Olivia es el personaje principal, tanto Maiga como unos cuantos más personajes ( unos 4 más ) son co-protagonistas. Esto puede llegar a veces a producir un tanto de caos, pero intento mantener las distancias para no crearos lios.

Tambien quería informaros de que hoy me dió el venazo y dibujé de nuevo a Olivia. Si, soy de las que dibujan a sus personajes y como voy viendo su evolución, pues nunca me quedo a gusto con un dibujo de ellos. Pero esta vez si. Ya tengo a Olivia. Por lo menos su rostro jajaja. A ver si más adelante puedo escanear el pequeño dibujo y mostraroslo para que porfín podais ponerle cara al personaje. Tambien intentaré plasmar a los demás como yo los veo en mi cabeza (tampoco soy una experta en dibujar)

Y sin más dilación, aquí teneis el principio del Capitulo 2.
Espero que lo disfruteis.

***************************************************************************



Desde la casa de Olivia había aproximadamente unos quince minutos andando en dirección contraria al instituto para llegar a la calle donde residía Nubia, su mejor amiga. A causa de ello, estuvieron un buen rato caminando sin decir absolutamente nada, consiguiendo que Olivia se sintiera incomoda como nunca antes lo había estado. A Javier no parecía que le importara el silencio, pero Olivia no podía más.
            
            - Bueno, ¿Y quieres ir a ver a Nubia por algún motivo en especial?
            - No - dijo Javier - por nada en especial - volvió a colocar las manos en su nuca - Me apeteció acompañarte ¿Y tu?
            - Es mi amiga desde que tengo memoria - agachó la cabeza - Necesito ver con mis propios ojos que se encuentra bien - levanta la mirada y sonríe - y estrecharla entre mis brazos.

Javier se quedó observándola en silencio, sin dejar de caminar. No había ningún tipo de expresión en su rostro y eso siempre confundía a Olivia. 

            - ¿Qué te pasa?
            - Nada - sonrió, mirando al cielo - ¡Ay, que mala te has vuelto?         
            - ¿Cómo? - pestañeó, sorprendida.
            - Quien diría que te vería pelándote la última clase que queda del curso - la mira de reojo, aun con la sonrisa en el rostro - aunque al menos tienes excusa, ¿no? Hoy es tu cumpleaños
            - ¡Si! - “Se acordó. Él se acordó”
            - Pensaba darte un regalo en el patio, junto con Maiga - suspira - pero lo tiene él. Asique si te parece bien, después lo llamamos y te lo damos.
            - Perfecto.

Olivía sonrió. Se había acordado de su cumpleaños y con regalo y todo. Ese sería el momento en el que se confesaría. Después de todos estos años, llegó el momento de decirle todo lo que sentía por él y nada podría estropearlo.

            “Es el día que has estado esperando, Olivia. Sabía que hoy iba a ser un día especial”

***

A unas pocas manzanas en dirección contraria de donde iban Olivia y Javier, el último día de clases ya había comenzado para los alumnos de algunas universidades. Esa sería la última vez que la profesora pasaría lista a esa clase.

            - ¿Olga Gonzalez?
            - ¡Presente!
            - Bien… ¿Dayan Pelf?
            - ¡Si!
            - Perfecto… ¿Victoria? ¿Victoria Nogard?
            - No ha venido hoy - se escucho al fondo del aula.
            - Hoy es su cumpleaños, Señorita Meler - excusó Maiga rapidamente - supongo que se habrá quedada pegada a las sabanas.
Toda la clase comenzó a sumirse en un aire de risas provocadas por el alumnado ante el comentario de Maiga, incluida una pequeña contribución de la profesora.

            - Bueno, no pasa nada. Sigamos.

Volviendo a mirar la lista que tenía entre sus manos, la señorita Meler continuó nombrando a personas.

            - ¿Javier? - alzó la vista del papel - ¿Javier Orellabac?

Un silencio que fue cortado por los susurros de los compañeros inundá la sala, dejando confusa a la profesora, ya un tanto mosqueada.

            - ¿También es su cumpleaños?
            - No - confirmó Caprice, arreglándose el pelo - Su cumpleaños es Navidad, profesora. Tambien se habrá quedado dormido.
            - Por dios - resopló, llevandose en una mano a la cabeza- Aun no habeis comenzado las vacaciones y ya empezais a dormiros hasta tarde - niega con la cabeza, volviendo al papel. - Los jóvenes de hoy en día…

En un mundo aparte, concretamente absorto en sus propios pensamientos, se encontraba Maiga intentado averiguar porque la falta de Javier. Aunque su amigo fuera especialmente vago y pasota, nunca faltaba a una clase.

            -"Esto si que es raro "- pensó Maiga - "Olivia me habia dicho que vendría, aunque después de lo de Nubia… Demasiada casualidad que Javier falte… y él es prácticamente vecino de Nubia. Quizas… No…Él había quedado conmigo para darle juntos a Olivia el regalo…" - sin darse cuenta, habló en voz alta - No puedo esperar ningún día más… Tengo que dárselo y comprobarlo.

En ese instante, resonó la campana del final de clases en el aula, devolviendo a Maiga a la realidad. Junto con sus compañeros, comenzó a recoger todas sus pertenencias que había por el escritorio, sin darse cuenta de que una chica de pelo rubio se acercaba con cierta gracia.
            - Comprobar el que, Maiga? - dijo Caprice
            - ¡Ah! - chilló, hiendose hacia tras, consiguiendo tropezar con la silla y volcandola contra el suelo - ¡No me pegues esos sustos Caprice!
            - Lo siento - se disculpó, enseñando la lengua - ¿De que estabas hablando, tan ensimismado? ¿Del regalo de Olivia?
            - Si… - “Si es que no puedo mantener la boca cerrada” pensó, dandose la vuelta, dispuesto a irse.
            - ¿Qué es? ¡Dimelo, anda! - insistió, congiendole del brazo.
            - No, dejame ir, Caprice - dijo, soltandose de su mano con cierta brusquedad.- Tengo prisa.
            - Buff - bufó, cruzandose de brazos - Que malo eres, Maiga.
            - Claro, claro - susurró, alejandose de ella.

Cuando Maiga ya salió por la puerta, Caprice volvió a por su mochila, dos mesas más atrás de donde había estado su compañero, pensativa. Frunció el ceño, mientras dirigía la mirada hacia la ventana, observando como Maiga se alejaba del recinto de la universidad.

            - Este chico oculta algo - dijo sonriendo - Y yo lo voy a averiguar.

                                                                       ***

Ya apenas a dos calles de donde residía Nubia, Olivia y Javier seguían caminando hacia esa dirección con la intención de ver como se encontraba. Pero nuestra protagonista seguía un tanto inquieta. Era amiga de Javier desde pequeños y no quería estropear su amistad, pero no podía esperar más tiempo. No podía guardar más sus sentimientos.

            “Será mejor que hablemos de algo. Este silencio me está matando”
            - ¿Decías algo? - dijo Javier, mirándola de reojo sin sacar la mano de los bolsillos.
            - Eh… - desconcertada, preguntó lo primero que le pasó por la cabeza - ¿Desde cuándo conoces a Nubia?
            - ¿Desde cuando? - repitió, desprevenido ante la pregunta  - Pues… - miró al cielo, serio - bastante tiempo…
            - ¿No lo sabes? - inquirió, ahora curiosa.

Su sonrisa de medio lado se volvió a dibujar al mismo tiempo que la miraba muy brevemente, pero se borró tan rápido como apareció.

            - La verdad es que sí, pero no me creerías. Algún día te contaré esa curiosa historia.





<3

jueves, 6 de noviembre de 2014

Cuentame tu historia 2

Hola holita queridos visitantes:

Ya os comenté en la anterior entrada, que estuve ausente ¿Y que conlleva eso? Que no atendiera bien mis obligaciones con los otros blogs ¡Lo siento, de verdad! Asique, con un poquito de retraso, voy entre hoy y mañana (Espero hacer los dos hoy), subiré "Cuentame tu historia".

No os preocupeis, para el Viernes, tendré a nuestra Olivia en una situación un tanto extraña, jejejeje.
Espero que la echarais de menos, porque yo si que lo hice *snif*.

Pero bueno, sin más dilación, las características de este nuevo personaje que nos presentan nuestras queridas blogeras. Si quereis participar (bien, no como yo -.-), en el lado izquierdo de mi blog está la imagen "Cuentame tu historia". Si clickais, aparecereis en su blog.

Ficha del personaje:

Nombre: Marianne
Físico: alta, delgada, pelo corto negro
Edad: 19 años

Comencemos....
Espero que os guste

*********************************

Notaba como las tijeras del peluquero rozaban mi cabeza, cortando mechon por mechon, lo que antes fue una preciosa melena negra. Me gustaba dejar que el viento jugara con ella mientras disfrutaba de las olas que rompían en las rocas de la playa. Me gustaba cuando algunos mechones que se escapan de mi coleta rozaban mi nuca, provocandome pequeños escalofríos.

Nunca pensé en cortarmelo, pero todo tiene un final. Las relaciones no duran tanto como esperabamos, los sueños son cambiados por otros, cambias de trabajo constantemente, los estudios, la vivienda. Nada es para siempre.

Realmente pensé que me hundiría después de que Alex me dejara por esa estupida fulana que conoció a saber donde. Él era mi mundo, mi vida entera. Después de 8 años de relación, viviendo juntos, compartiendo más que nuestros recuerdos ¿Quien iba a pensar que se iba a terminar por una niñata cerebro de mosquito?

La separación fue corta pero intensa. Recoger mis cosas de nuestro piso, ese que tanto nos costó decorar para que hubiera un poco de los dos, no fue tan duro como pensé. Todo fue gracias a Tatiana.
Esa pequeña loca. Desde el momento que la ví, moviendo sus numerosos bucles rojizos al son de "I'm a believer" de Smash mouth en el karaoke de la esquina, supe que no era alguien corriente. Sentí esa punzada que cuentas en los comics y en las peliculas, de cuando alguien a entrado en tu corazón.

No tardamos mucho en ser amigas. Su personalidad tan extrovertida hizo todo el trabajo y mi estado de depresión aceptaba cualquier propuesta divertida que le propusieran, con tal de salir al paso. Fue muy amable a acompañarme a recoger mis cosas y menos mal que estuvo. Casi me derrumbo cuando la ví a la amante, solo con una camisa, caminando por el pasillo.

Sin embargo, Tatiana no me dejó sola. Fue mi pilar e hizo unos cuantos comentarios que consiguieron sacarme una sonrisa (y algún que otro cabreo por parte de mi ex). Si. Ella consiguió entrar en mi mundo, ponerlo patas arriba y ordenarlo. Si, ordenarlo a nuestro favor. Siempre pensé que hay que querer a una persona por como és, no por si es mujer, hombre, bajita, alta o delgada o gorda.

Creo que por eso me enamoré de ella. Por que somos como dos gotas de agua en el amor y en lo que respecta a lo demás, nos compenetramos perfectamente. No me importa cambiar mi aspecto. Se que seguiré siendo yo misma. No perderé mi rumbo y aunque eso ocurriera, se que Tatiana estará allí para extender su mano y llevarme de nuevo por el camino correcto.

El último click de las tijeras resonó en mis oidos. Abrí los ojos.

       - Estás preciosa - dijo sonriente - Aunque no te vendría mal engordar un poquito más.
       - Calla - reí - Puede que lo haga.


Todo tiene un final. Pero siempre hay un volver a empezar.



<3

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Pido disculpa + Recompensa (+18, pero solo un poquito)

Buenas queridos visitantes:

Como bien dice en el titulo, pido perdón por mi ausencia, dejando el blog medio muerto (por no decir muerto 100%). Todos somos humanos y tenemos algunos días, semanas e incluso meses en los que todo se concentra y estamos saturados.

Pues eso es lo que me ocurrió a mi, muchas cosas malas en unas dos semanas es muy mala combinación. No es que no pudiera escribir en el blog, pero si que no podía concentrarme en escribir la historia de Victoria y sus amigos y como bien sabeis, si no pongo  todo mi ser en la historia, la borro y vuelvo a empezar, asique no subí nada estos dias.

¿Y vas a continuar con la historia de Olivia? Claaaro que sí, pero hoy os voy a recompensar con un trocito de otra historia, que muchos amigos mios (y lectores) les encantó y dejó con ganas de más. Espero vuestra más sincera opinión y que disfruteis del fragmento.

(En cuanto cuelgue esta entrada, seguiré con Maiga y los demás, ya que ahora empieza la trama de la historia :D)

P.D. Catherine es una vampiro de sangre original (de los primeros vampiros de la tierra ) y {--} es un hombre lobo que ... bueno, ya vereis que relación tienen. Y si, no tiene nombre todavía porque es un personaje que adoro y ningun nombre me parece perfecto para él. (jojojo) Espero que os guste tanto la personalidad de Catherine como a mi (ella es la narradora).

*****************************************************************************



La batalla todavía no había alcanzado su final. Estábamos exhaustos. Había perdido mucha sangre y mi sed aumentaba cada vez más, mezclado con el ansia que tenía de destrucción. Por su parte, la recuperación era dolorosa, ya que la luna no estaba llena. Entonces lo olí.

-         Oh si – suspiré sonriente.

Él se sorprendió al captar con su “gran olfato” lo que yo había olido y el terror asomo en esos preciosos ojos dorados que tanto me fascinaban.
           
-         Ni se te ocurra
-         Alcánzame si puedes.

Tan rápido como pude comencé a correr. No se si fue la adrenalina del momento, que tenía más energías reservadas que {--} o que la sed que sentía recorrer todo mi ser hacía que mi cerebro mandara trabajar a mis células más rápido. Noté en mi muslo derecho como se me empezaba a clavar algo, pero eso no impidió que siguiera corriendo como si me fuera la vida en ello. De pronto caí.

Metí la mano en el bolsillo derecho de mi chaqueta o lo que quedaba de ella y dando una voltereta sobre mi misma en el aire, lancé en todas direcciones varias dagas de plata. Eso me dio más tiempo para llegar a recoger a mi presa.

Cuando llegué a donde estaba, me quedé agazapada detrás de uno de los árboles que había al terminar el bosque, los cuales estaban justo al lado de un parking de un famoso hostal de los alrededores. Me quité el harapo que tenía por chaqueta e intenté disimular las heridas con mi pelo, pero no tenía tiempo de intentar aparentar estar sin un rasguño.

Y la vi. Una adolescente en su más alto júbilo. Por el olor, apestaba alcohol, sin embargo, eso no me echó atrás. Tenía un dulce aroma que  me atraía como la mejor de las mieles a una abeja en su busca desesperada por comida. Iba con un chico, no tan joven. Estaba de suerte, porque ese chico le hubiera dado un destino parecido al que le dí yo, solo que sin placer.

Se apartaron hacia el parking, hacia un coche un tanto destrozado lleno de hojas. Me acerqué rápido pero sigilosamente a la pareja y sin que se diera cuenta el chaval, aparté a la chica hacia el árbol que había detrás de ellos, con cuidado y toqué al viejo para llamar su atención.

El chico se envalentonó en un mal momento. No tenía tiempo de bromas y me estaba costando horrores no romperlo en pedazos, pero su sangre era odiosa y tenía que crear el menor caos posible en la ciudad.

-         No me has visto, no has conseguido a la chica y te fuiste abatido a casa. Ahora, métete en tu cacharro destartalado y márchate antes de que te destroce.

Como un fiel sirviente, hizo caso a lo que dije, dándome rienda suelta para comerme mi suculosa victima. La verdad es que tenia un aspecto espectacular, digna de ser el postre de una princesa y la que me daría las fuerzas suficientes para matar a {--}.

            - ¿Qui-quien eres? – preguntó cuando notó como la cogía del cuello, aun ebria.
            - Tranquila preciosa. – dije lamiéndole los labios – te haré sentir como nunca te han hecho sentir en tu vida.

Me dispuse a besarla mientras le acariciaba esos voluptuosos pechos con una mano y con la otra la metía por debajo de su ropa interior, cuando apareció él.

-         ¡Catherine!

Aparté los labios de mi presa para mirarlo, con los ojos hirviendo en sangre. Ya notaba el calor que emanaba de ella. Estaba lista para ser devorada.

-         Llegas demasiado tarde, querido.
-         ¡Déjala! No tiene nada que ver con esto.
-         Oh, claro que lo tiene. Vas a ver lo que es capaz tu futura esposa.

Le desgarré la ropa, aun con una mano metida en su entrepierna, consiguiendo que gimiera de la violencia que usé. Abrí la boca dispuesta a devorar uno de sus pechos cuando ella se corrió entre mis dedos. La euforia recorrió todo mi cuerpo al notar su sangre caliente llenar mis venas. Presa de la pasión, la besé con fuerza, al tiempo que tapaba la herida de su pecho.

Noté como gruñó y no pude evitar mirarle. Mis ojos relucían del mismo tono carmesí que las gotas de sangré que caían de mi boca, mis heridas comenzaban a sanar y el placer que me había transmitido mi victima no es lo que hizo que entrara en un estado de júbilo. La brutalidad de mi acto estaba poniendo cachondo a {--}. Su cuerpo daba a pensar eso.

-         Catherine…
-         Oh… Mí querido esposo… Asíque te pone caliente la situación – reí lujuriosa – Eres un completo pervertido.
-         No… No es lo que piensas…
-         Eres un hombre después de todo – dije cogiendo a la joven por el cabello, elevándola varios centímetros del suelo – Pero somos bestias querido… y como buena depredadora que soy, tengo que comerme a mi presa.

Como si de un orgasmo estuviera sintiendo, mi pequeño lobo se derrumbó en el suelo con el cuerpo tembloroso, supongo que pensando en lo que yo iba a hacer a continuación. Abrí la boca enseñando mis colmillos y colocando a mi preciosa dama en mis hombros, la estampé contra el árbol consiguiendo un pequeño grito por su parte. Esa era la señal. Separé sus piernas con mi cabeza y comencé a devorarla.

Cuando la chica ya no tenía vida, su sangre comenzó a tibiar. Hice una mueca de asco y la solté, dejando que cayera con un golpe sordo al suelo. Miré a {--}, el cual aun seguía tirado en el suelo, con pequeñas convulsiones. Suspiré abatida. Me había quitado todas las ganas de seguir jugando, porque sin un rival digno con el que luchar, sería aburrido matarlo. Le arranqué un brazo y una pierna a lo que antes fue mi presa y mentalmente llamé a mis fieles siervos. Como esperé, en apenas segundos aparecieron ante mí.

-         Bykov, Wagreiv. Encargaos de ella.
-         Si, mi señora. ¿Qué hacemos con él?
-         Tranquilos, de eso me encargo yo.
-         Si, mi señora.

Seguí mi camino sin preocuparme de mis desechos, aun cargando mis dos premios. Estaba a apenas diez metros cuando lo oí gruñir.

-         Vete…
-         No voy a hacerte daño. Me e cansado de jugar contigo.
-         ¿Te parece que yo estaba jugando contigo? – dijo sin apenas moverse.
-         Claro que sí.

Me acerqué a él a dos o tres metros de distancia, acuclillándome. Le observé durante un rato pero el no dio señales de que iba a moverse.

-         ¿Lo ves? Eres un perrito bueno.
-         Catherine. Déjame en paz.- dijo al tiempo que se incorporaba, quedándose sentado en el suelo enfrente mía.
-         Va, tonto. Toma – dije extendiéndole mis recompensas - ¿Qué prefieres? ¿Muslo o ala?

Me miró estupefacto ante mi amabilidad. Supongo que después de todo lo ocurrido, no se esperaría que compartiera mi presa.

-         ¿Estás loca o algo parecido?
-         Si, puede ser. – sonreí – Todos estamos un poco locos, ¿no te parece?

Abrió más los ojos, los cuales volvían a ser negros como dos pozos sin fondo. Pero su ronca risa me hizo volver a la realidad, consiguiendo que en ese momento yo le mirara perpleja.

-         Si… creo que tienes razón – contestó entre risas
-         Entonces, ¿quieres o no? – dije tendiéndole el brazo – No soy muy dada a regalar mis trofeos…
-         Ya… - susurró aun sonriente mientras lo cogía – Gracias. 
-     Nada.




<3