lunes, 9 de febrero de 2015

N&L - Cap.2 d)

Auu! Nubecitas Esponjosas:

No tengo mucho tiempo la verdad y tampoco estoy de muy humor. Constipada y encima me han echado la bronca en interpretación musical asique no estoy con mucho ánimo. Tampoco tenía un gran trozo de historia de N&L pero lo prometí asique me e puesto las pilas estas dos últimas horas del día.
Espero que lo disfruteis y que tengais una buena semana.
Nos leemos.
Hasta el miercoles.

P.D. Solo queda una parte más para acabar el capítulo y perdonar que sea tan corto.

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Sentí una fuerte opresión en el pecho tan fuerte, que se me olvidó de cómo respirar. Caí de rodillas, sintiendo todo el peso de la gravedad sobre mi cuerpo. Intenté divisar algo, pero tenía la vista borrosa, blanquecina, sin poder distinguir bien que se había dado cuenta de mi shock. Y creí que caería desplomada en el suelo, sin embargo, unos brazos me cogieron a tiempo y me elevaron al instante.

El tacto frío de sus manos y brazos consiguió despejarme un poco pero comencé a híper ventilar.
Una voz me susurró algo, con tono tranquilizador y calmado, sin embargo no pude entenderlo. Noté como corría mi salvador,  aunque apenas me movía de sus brazos; solo sentía el vaivén, unos pequeños botes en el aire, suspendida como si estuviera volando.

Abrí los ojos costosamente y pude reconocer las cortinas blancas de la enfermería. La voz de Patricia, la enfermera, consiguió que me calmara un poco, aunque de todas maneras, no conseguía respirar bien. Era uno de los inconvenientes de tener asma, junto con mala suerte. Solía tener todo tipo de torceduras a causa del volleyball y con problemas para respirar, la enfermería era un sitio bastante conocido para mí.

Escuché como Patricia le decía a mi salvador que me dejara en la camilla mientras ella buscaba entre los cajones de su estantería el inhalador, suponía. Entonces supe que Night era el que me había llevado hasta allí:

            - Señorita, a mi alumna le está costando respirar por un fuerte golpe en el pecho - explicó Night, sin soltarme el brazo desde que me dejó en la camilla. Su tacto frío conseguía mantenerme consciente de lo que sucedía, erizando mi piel.
            - Ya, me imagino - dijo Patricia mientras seguía buscando en los cajones - Demonios, ¿Dónde estará?
            - ¿Qué ocurre?
            - El inhalador - miró a Night antes de mirarme a mí, preocupada - No lo encuentro por ninguna parte.
            - Hey, ¿te encuentras bien? - dijo, acariciándome el pelo. Fue una sensación agradable para un momento de completo caos.

Intenté articular palabra pero no podía. Notaba como mis pulmones se oprimían cada vez  más, dificultándome más y más el poder coger aire. Presa del pánico por no poder respirar, las lágrimas salieron de mis ojos, pero Night no las dejó recorrer mi cara, recogiéndolas con uno de sus dedos.
Sentía como si tuviera un gran peso encima de mi pecho, sin embargo, el pequeño acto de ternura de Night me calmó. Solo un poco.

            - Joder - balbuceó frunciendo el ceño, antes de mirar a la enfermera - ¿No tiene ninguno de reserva? ¿No hay nada que pueda hacer?
            - Solo tenemos uno - dijo mirando a varios lados - En serio, ¿Dónde lo habrá metido?
            - ¿Habrá? - su mano se alejó de mi brazo y notaba como el dolor volvía cada vez más fuerte - ¿Es que alguien lo ha usado?
            - Si, bueno, un chico ha venido antes a pedírmelo ya que el suyo se lo había dejado en casa, pero me lo ha devuelto, estoy segura…

Escuché como Night volvía a maldecir por lo bajo antes de volver a mirarme y tocarme con suavidad, apartándome algunos mechones de mi cara. Patricia salió de la habitación asegurando que encontraría un inhalador en el despacho del director. Y en ese momento, sentí como Night cogía mi cabeza y me incorporaba, pero no podía enterarme muy bien de lo que ocurría a mí alrededor.

            - Espero….funcione… - conseguí escuchar.

No entendí muy bien lo que dijo antes de que sus labios rozaran los míos. La sorpresa no tuvo apenas efecto a causa del pánico y el cansancio que inundaba mi cuerpo a causa del intento por seguir respirando. Noté sus suaves y blandos labios como si de un último deseo no formulado se hiciera realidad antes de perder la consciencia.

Y realmente desfallecí. Escuché los susurros de la luz llamándome antes de dar un largo suspiro, sin embargo, una mano blanquecina tiró de mí para no dejarme arrastrar hacia las voces. Abrí los ojos al mismo tiempo que comencé a toser, volviendo a recuperar el control de mis pulmones. Una mano que conocía mejor que nadie me frotó la espalda. Le miré. 

            - ¿Cómo lo…? - pude decir.

Tragué saliva y noté un regusto extraño. Fruncí el ceño, sin apartar la mirada de él. Tenía el contacto visual con él desde que abrí los ojos y no quería perderlo. Sentía que si lo hacía perdería la oportunidad que se me había dado para sentirme más cerca de él. Porque eso era lo que quería en ese momento, saber ¿Por qué? ¿Por qué seguía salvándome la vida? ¿Por qué hacía que mi corazón latiera con tanta fuerza?

            - ¿Te encuentras bien? - dijo con su voz aterciopelada, sin apartar su mano de mi espalda.
            - Creo que si… ¿Cómo?

Negó con la cabeza. Su sonrisa volvió a descolocarme como la primera vez que lo hizo cuando la vi,

sin poder continuar preguntándole como lo había echo. Como había conseguido apartarme del olvido y haberme devuelto… ¿a la vida?
           
            - Es un secreto… - dijo con una leve risa - Deberías descansar. Aunque ahora respires a un ritmo constante perdiste la consciencia.
            - Eres todo un secreto, diría yo…- suspiré
            - Bueno… - dijo, apartándose de mi lado, sonriendo levemente - Si te portas bien, puede que te cuente mis secretos. Ahora debo volver con tus compañeros y decirles que ya estás bien.

Dio medio vuelta e iba a cruzar la puerta para marcharse, pero sin darme cuenta me había levantado y le estaba cogiendo de la camiseta, sorprendiéndole tanto a él como a mi. Me miró con el ceño fruncido antes de coger mi mano y soltarla de su camiseta. Su mirada me penetró como si me estuviera analizando, pero no me intimidó.
           
            - ¿Cómo lo has hecho?
            - ¿A que te refieres? - se giró, quedándonos cara a cara.
            - Lo de… lo de…- me sonrojé recordando el beso.

Se inclinó, quedándose a pocos centímetros su rostro del mío, haciendo que me sonrojara todavía más. Volvió a sonreír, entrecerrando los ojos. Me miraba con cierto toque pícaro, casi como si adivinara lo que estaba pensando.
           
            - Dejémoslo como otro secreto, ¿de acuerdo? - dijo Night, colocándome un mechón detrás de la oreja - Ahora a descansar.

Salió por la puerta, dejándome plantada dentro de la enfermería, avergonzada por todo lo ocurrido.
Fui a la camilla, despacio, intentando poner mis pensamientos en orden. Ya tumbada, comencé  a pensar en todo lo ocurrido: Había conseguido salvarme otra vez, dejarme desconcertada; me había dejado sin ninguna respuesta ante tantas preguntas que él mismo hacía que se formularan solas en mi cabeza. Me… Me…
           
            - Había besado…

 


<3

viernes, 6 de febrero de 2015

Navegando entre palabras I

Muy buenas nubecitas esponjosas:

¿Como llevais la nieve? Por aquí en la costa mediterranea a nevao ¡buuuff! Pa rato jaja Ya tocaba. Pensaba que no iba a subir historia hoy, ya que ayer vinieron mi madre y mi hermana a ayudarme a limpiar la casa (un historia demasiado larga jaja) y como no, la mia mama es de las que "o estudias o estudias, nada de perder el tiempo escribiendo o dibujando, señorita". Pero mi churri es una nube de las más esponjosas y bonitas que hay, y la entretuvo un buen rato.

Hoy os traigo el inicio de una nueva iniciativa. Se llama "Navegando entre palabras" y ahí os dejo el link de esta nueva aventura. Es realmente sencilla y puede participar cualquiera :) Trata de que, la propietaria del blog inicia una historia y nosotros, con 200 palabras, debemos continuarla. Todas las explicaciones están en el blog.

Espero que disfruteis con la continuación, en el link de arriba está el principio.
Saludos

P.D: Al final, una imagen de como veo yo a las señorita Mountain :3

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Un rayo azul salió de nuestras varitas, que en cuanto chocaron, nosotros ya estábamos preparando el siguiente hechizo. Puede que Marcus fuera el mejor de mi escuela pero yo me sabía de memoria todo lo que había en los libros, era imposible que me equivocara. Sin embargo, él era más rápido. Cuando estaba formulando una tormenta, un tornado se dirigía hacia mí con una impresionante velocidad.

            - Maldito hijo de una rana - maldije antes de tele-transportarme a la otra punta de la sala.
            - ¡Já! No escaparás de mí, zanahoria - dijo sonriente, mientras a la vez que conjuraba la nueva dirección del tornado, echaba miradas furtivas a la señorita Mountain.

“Piensa rápido, Valentina, piensa” decía mi conciencia, pero mi boca era más rápida, para mi sorpresa. Marcus por fin me puso atención, pero ya era demasiado tarde. Sonreí con malicia sin poder evitarlo.

            - ¡Ni se te ocurra! - gritó él, deshaciendo así su hechizo.

Con un susurro y un estallido por parte de mi vieja varita, Marcus se quedó paralizado. Su cuerpo comenzó a petrificarse por los pies, ascendiendo rápidamente por sus piernas. Escuché la voz de la señorita Mountain pero no podía parar. Y no pararía hasta escuchar el último latido de su corazón.


Miss Mountain de mi cabeza.
<3

miércoles, 4 de febrero de 2015

SDLD - Cap.2 parte c)

Bienvenidos Nubecitas Esponjosas:

Estoy de trabajos hasta el cuello y agobiada al máximo, pero se intenta aparecer por aquí, aunque sea un dia o dos a la semana. Febrero es un més caótico, para todos en general. Y para añadir un cupo, tengo a mi novio en la cama, malito (pervertidas jajaja). Asique nada, estoy de estudiante agobiada y de ama de casa. Pero bueno, se hace lo que se puede.

Os dejo con otra parte del capítulo dos de Susurro de los Dragones. Está avanzando lento, pero lo dicho, no hay tiempo pa más. 

Espero lo disfruteis.
Y perdón la tardanza.

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Cuando Olivia salió del cuarto de baño se estiró lo máximo que pudo su cuerpo, intentando no pensar demasiado en la situación anterior. Se sentía un tanto extraña desde la mañana, como pequeños impulsos provenientes de su pecho. “A lo mejor me está dando una taquicardia” pensó ella, un tanto sarcástica. Sin embargo, cuando se dispuso a entrar en la habitación, escuchó algo que le hizo quedarse quieta:
             - Esto es para ti - dijo él
             - ¡Oh, Javi! ¿Es lo que creo que es? 
Sin entender lo que había escuchado, se acercó lentamente a la puerta, intentando ver por un minúsculo espacio lo que sucedía dentro de la habitación, consiguiendo distinguir a Nubia con un pequeño estuche, del tamaño de una pelota de golf. A su lado, sin poder verlo pero escuchando su voz, Javier respondió ante la pregunta.
            - Claro. En cuanto Olivia reciba el suyo, tendrá utilidad y podrás conseguir lo que pertenece.
            - Javier… - susurró mirándolo y se sonrojó en cuanto él le cogió la mano. - Y... ¿Y dónde…está el colgante de Olivia?
            - Lo tiene Maiga - contestó, acariciándole la mano, haciendo que Olivia sintiera un fuerte dolor en el pecho. - Supongo que en cuanto lo vea se lo dará. No debe de tardar mucho en aparecer.
Aún asomada en la puerta, Olivia pudo observar como una de las manos de Javier apartaba delicadamente un pelo de la cara de Nubia y se lo colocaba detrás de la oreja. Ella se sonrojó más y a su vez, Olivia se apartó de la puerta, sin poder soportar más lo que veía. Sin embargo, siguió escuchando.
            - Creo que le tiene preparada una gran sorpresa. Sabiendo todo lo que siente por ella, seguro que será espectacular.
            - ¿Qué? - susurró Olivia, desconcertada.
Olivia sintió como su cuerpo irradiaba calor; Notaba como su corazón palpitaba con fuerza, como chocaba contra las paredes que lo protegía; El bello de todo su cuerpo se erizaba, ante la reacción de escuchar la frase de Javier. Un pequeño interruptor se había encendido en su corazón, un sentimiento extraño comenzó a inundarla, además de nerviosismo y confusión. Sin embargo, antes de aclarar en su cerebro todo lo que sentía, el móvil de Olivia comenzó a sonar, retumbando por todo el pasillo. 
Rápidamente, se apartó de la puerta, alejándose en cuchillas, intentando coger la llamada a tiempo mientras susurraba palabras sin sentido, un tanto mosqueada.
            - Joder - refunfuñó al coger el móvil y ver que era Maiga - ¿Sí? - susurró un tono más bajo.
            - ¿¡Donde estás!?
            - ¿Cómo? - contestó desconcertada ante el grito de su amigo.
            - Te estoy preguntando que donde coño estás – se oyó por el otro lado del teléfono, jadeante.
            - Oye - dijo Olivia, ofendida – Relájate. – Miró de reojo hacia la puerta de Nubia antes de susurrar – He ido a ver a Nubia.
            - Perfecto. Dile que me abra la puerta.
Acto seguido, el sonido del teléfono colgando resonó en el oído de Olivia como si de un trueno fuera. Pasmada por lo que acababa de suceder, miró el teléfono desconcertada ante la actitud de su amigo. Pocas veces había visto a Maiga enfadado.
-         ¿Qué leches le pasa a este ahora?
-         ¿Qué ocurre? ¿Qué haces ahí sentada en el suelo?
Como acto reflejo, Olivia se giró, encontrándose a Nubia y a Javier en el pasillo, observándola. Se dio cuenta de que Javier volvía a ser el chico taciturno y que estaba detrás de ella con el semblante serio que le caracterizaba. Olivia no pudo evitar suspirar e intentando pensar una excusa rápida, vio de reojo la cara preocupada de Nubia.
-         Nada – dijo sonriendo mientras se levantaba del suelo – Anda Nubia, no deberías estar de pie – espolsándose los pantalones, fue hacia Nubia, instándole que entrara en la habitación – Cuanto más descanses antes te recuperarás. Yo voy a… ¡la cocina! ¿Puedo coger algo de comer?
-         Claro – contestó Nubia, sonriendo – Gracias por preocuparte – besó a Olivia en la frente y se metió en su cuarto – Mira en la nevera. Seguro que mi madre dejó ahí unja tarta de chocolate, no estoy segura, jeje.
-         Perfecto. Gracias
Contestó sin darse cuenta de la indirecta de su amiga y se dirigió hacia las escaleras sin reparar en la mirada de Javier hasta que él, con una mirada dura, la agarró por el brazo, haciendo que le mirara, extrañada y un tanto asustada.
-         ¿Qué pasa? – dijo Olivia, intentando disimular su prisa - ¿Quieres que te suba algo de comer?
-         No – entrecerró los ojos y le soltó el brazo – Te acompaño.
-         Oh… - exhaló aire – No – no podía aguantar su mirada, por lo que agachó la cabeza – Tranquilo, tu cuida de Nubia y procura que no se levante de la mesa.
Tenía sentimientos encontrados en ese momento y si dejaba que Javier tuviera contacto con sus ojos, se podría arrepentir de sus palabras. Sin dejar que él reprochara, corrió hacia las escaleras, dejando a un Javier pensativo, extrañado ante la actitud de su vieja amiga. Sabía que le ocultaba algo, pero no estaba altamente alarmado ya que, el cambio no se produciría hasta que Maiga le diera la piedra, sin embargo sintió que algo se acercaba y su intuición no solía fallar.

                                                                       ***
“¿En qué estabas pensando?” pensó Olivia a pie de las escaleras “Ahora mismo no estás para confesiones inapropiadas. Demasiadas cosas que pensar. Al final no va a ser un buen cumpleaños, ya verás”
Miró la puerta donde supuestamente estaba esperando al otro lado Maiga. Se mordió las uñas,  nerviosa, sin saber muy bien que hacer. Estaba claro que no lo iba a dejar fuera pero no para de pensar en la conversación que habían tenido Javier y Nubia.
“A lo mejor son más cercanos de lo que yo creía” pensó, apretando los puños sin saber muy bien cómo reaccionar. “No, Nubia me lo habría contado y Javi, aunque es muy serio suele ser bastante claro con ese tipo de cosas”
 -         Debería abrirle la puerta…
Con paso decidido fue hacia la puerta pero en cuanto puso la mano en el pomo, dudó. Cogió aire y con sumo cuidado para que no la oyeran, abrió la puerta y se deslizó muy despacio hacia afuera, cerrando la puerta con la misma suavidad que como la había abierto. Suspiró.
“Es la hora de la verdad. Relájate Olivia, no es normal en ti estar tan nerviosa” se dijo para sí misma antes de darse la vuelta.
En cuanto su mirada tomó contacto con la persona que estaba delante de la verja, pestañeó varias veces. No se esperaba ver a un Maiga con la cara roja, sudoroso y con la respiración entre cortada. Denotaba cansancio, como si hubiera corrido una maratón y prácticamente, lo había hecho. Había corrido con todas sus fuerzas, preso de los celos que sentía. Él sabía muy bien los sentimientos de Javier hacia Olivia pero también conocía los de ella. Y solo tenía una cosa en la cabeza
“Ella había decidido estar con él el día de su cumpleaños, en vez de conmigo”
La miró, ya más calmado, apoyado en la verja, intentando recuperar el aliento antes de hablar con ella. Sin embargo, en cuanto ella le miró a los ojos, no pudo evitar que el enfado se le pasara. Solo un poco.
“A lo mejor no está él” pensó Maiga, intentando ser lógico. “Ha venido porque yo le dije lo de Nubia. No tiene por qué estar él aquí. A lo mejor Sofía se equivocó”
-         ¿Estás…estás bien? – preguntó Olivia, preocupada por el estado de su amigo.
-         Si… Tranquila – respondió entrecortadamente, respirando a cada palabra que susurraba - ¿Puedes… venir… un momento? – le hizo señas para que se acercara a él, ya incorporándose.
Quería estar a solas con ella para darle su regalo, pero Olivia no estaba tan convencida de ir. Estaban Javier y Nubia esperándole arriba y temía que lo que quería Maiga era charlar con ella largo y tendido.
-         No puedo – contestó Olivia, con preocupación – Estos no saben que estoy aquí fuera y si…
-         ¿Estos? – le cortó, agarrando la puerta de la verja y abriéndola. Algo dentro de él cambió - ¿Quiénes estais? – se acercó a ella, a apenas un paso – Olivia
Maiga se acercó hasta ella, sorprendiéndola. Antes de que le diera tiempo a contestarle, él le agarró del brazo. Olivia le miró a los ojos pero no parecían los mismos. Le pareció que su iris, del color verdoso que lo caracterizaba, daban vueltas lentamente alrededor de la pupila.
-         E…e… - “¿Por qué actúa de esta manera?” pensó, sin poder contestarle.
-         ¡Dimelo!
-         ¡Déjame! – gritó Olivia, soltándose de sus brazos, retrocediendo mientras volvía a sentir la presión en su pecho. Frunció el ceño, un tanto asustada por la actitud de su amigo - ¿Qué rayos te pasa?
Pestañeo varias veces, recordando algo que había oído. “Lo que había dicho Javi….”
            “- ¡Oh, Javi! ¿Es lo que creo que es?
- Claro. En cuanto Olivia reciba el suyo, tendrá utilidad y podrás conseguir lo que pertenece.
- Javier… - susurró mirándolo y se sonrojó en cuanto él le cogió la mano. - Y... ¿Y dónde…está el colgante de Olivia?
- Lo tiene Maiga - contestó, acariciándole la mano, haciendo que Olivia sintiera un fuerte dolor en el pecho. - Supongo que en cuanto lo vea se lo dará. No debe de tardar mucho en aparecer.
- Creo que le tiene preparada una gran sorpresa. Sabiendo todo lo que siente por ella, seguro que será espectacular.”
“Eso es. Lo que siente por mí…” pensó Olivia.
Volviendo a la realidad, Olivia vio como Maiga se acercaba lentamente hacia ella, con el semblante serio. Debía preguntárselo, pero estaba segura si quería saber la respuesta.
-         Que… que…
Extrañado ante la nueva actitud de su amiga, se paró en seco y se cruzó de brazos. No estaba pensando con claridad pero los celos se apoderaban de él poco a poco.
-         ¿Qué de que?
-         ¿Qué sientes por mí?
Su corazón dio un vuelco. ¿Qué había dicho? Ella lo miraba entre expectante y nerviosa. Esperaba una respuesta, aunque no parecía muy convencida de ello.
-         ¿Yo? – preguntó sorprendido, ruborizándose por la pregunta. Intentó pensar rápido pero las palabras salían solas, sin poder controlarlas – A …. ¿¡A que viene esa pregunta ahora!?
-         ¡Quiero saberlo! – exigió Olivia, sin saber muy bien porque tenía que saberlo. La reacción vergonzosa de Maiga la alarmó todavía más.
Con la cara roja como un tomate, esta vez no por el cansancio si no por vergüenza, agachó la cabeza, nervioso, intentando buscar las palabras adecuadas. La no tan pequeña exigencia de su amiga había conseguido que perdiera el enfado que tenía y había roto todas sus defensas. No podía aguantar la intensa mirada de Olivia, taladrándole cada vez con más fuerza y menos aun habiéndole pedido que le expresara sus sentimientos, así, de sopetón. La situación había dado un giro de 180º grados y Olivia le metió en un callejón sin salida.
“Bueno…” pensó Maiga, mirándola de reojo, aun sonrojado “ Solo hay una solución”
-         Yo… lo que siento por ti es…

***
<3<3