lunes, 9 de marzo de 2015

N&L y Fiestas.

Muuy buenas nubecitas esponojosas:

Ya se... No subí nada el viernes, lose. No me mateis por ello. Todo es porque han empezado las fiestas de la Magdalena aquí en Castellón y la semana que viene son las Fallas en Valencia (donde yo soy) asique he estado ultimando trabajos para tener estas dos semanas libres. (además de que me corté en un dedo y me duele cada vez que uso ese dedo)Tambien me iré a Madrid este fin de semana <3

El caso. Lo que quiero decir con esto es que, yo intentaré seguír mi horario de subida de historias, pero espero que comprendais el porque si algún lunes, miercoles o viernes no subo: porqué estaré o borracha o bailando o riendome por las calles de la Comunidad Valenciana. I aixó es tot, xiquetas jajaja

Bueno, como recompensa por vuestra paciencia, os voy a dar un trozo de N&L. Se que no hay mucho movimiento por el blog (ni yo me meto en otros, ni tampoco veo comentarios) pero bueno, yo continuo subiendo, que a lo mejor otros estan como yo y más adelante os gustaría leer las historietas.

Sin más dilación, aquí teneis la historia. 
Espero que la disfruteis.

P.D. Mi madrina Gema y su segundo blog, Delirios a Maquina, cumplen 5 años en la red, asique si teneis un ratillo pasaros <3

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Literalmente, me llevó a rastras hasta la cafetería. No me soltó del brazo hasta que llegamos a la puerta de la cafetería. Todo el mundo que pasaba a nuestro alrededor, tanto profesores como alumnos, nos miraba, haciendo que pasara la mayor vergüenza de toda mi vida. Ahora entiendo a mis amigas cuando las “empujo” ha hacer situaciones que según ellas son vergonzosas.

Cuando entramos en la cafetería, todas las mesas estaban llenas, como siempre. En una zona un tanto apartada, estaban las tres mesas de los profesores, aunque en ese momento, solo dos de ellas estaban ocupadas. En la última y más apartada, estaba Night leyendo algunos papeles en los cuales estaba absorto hasta que se percató de nuestra presencia, mirándome de reojo sin levantar la cabeza de las hojas. Ya al lado de la mesa, Kale me empujó suavemente a la silla que se encontraba al lado de Night, consiguiendo que me sentara y produciendo así una pequeña sonrisa a mi profesor de gimnasia.

            -
¿Tu por aquí? - ladeó la cabeza, mirándome directamente - ¿No deberías estar con tus amigos?
            - Hola profesor Night - sonreí.
            - Así me gusta - dijo, acariciando mi pelo con el dorso de su mano - Educada como debe ser. Pero no has contestado a mi pregunta.
            - Pues…- miré a Kale, con una sonrisa juguetona en los labios - Él me trajo hasta aquí.

Noté como Night giraba la cabeza hacia delante, donde Kale se había sentado, enfrente de nosotros. Me pareció oír un pequeño gruñido procedente de Night pero la sonrisa de Kale me distrajo.
           
            - Tranquilo, profe de Gimnasia - sonrió, casi enseñando todos sus dientes, antes de apoyar la cabeza entre sus manos - Solo estuvimos hablando en clase y quedamos en vernos aquí para que le diera unos trucos para tocar la guitarra.
            - Y - sonrió, aunque parecía bastante forzada, consiguiendo asustarme un poco. Parecía enfadado - ¿Tu has aceptado?
            - S-si, bueno… - balbuceé, a la vez que me alejaba- U-un profesor solo quiere lo mejor para el alumno, ¿n-no?

Miré a Kale, intentando buscar su apoyo para corroborar la excusa pero había cerrado los ojos. E incluso oí un pequeño ronquido, una respiración bastante fuerte que me dejó sin habla. Se había dormido en apenas unos segundos y me había dejado a mí con el problema que había creado él.

"Su sonrisa de ensanchó antes de apartar su mirada"
            - Ah… Siempre igual.- dijo antes de apoyar el codo en la mesa para poder apoyar su menton en su mano - Depende de que profesor - sonrió - No todos son tan amables o de fiar… Algunos pueden parecer pequeños animalitos tranquilos…

Se acercó a mí, consiguiendo que mi piel se erizara ante su presencia tan cercana. Su sonrisa se ensanchó antes de apartar su mirada.

            - Aunque en realidad son fieras que te pueden atacar en cualquier momento.

Un golpe seco en la mesa me sobresaltó, haciendo que cogiera una gran bocanada de aire al mismo tiempo que boté en mi silla. Me giré hacia el creador de dicho sonido y Kale estaba mirándonos con el ceño fruncido. Acto seguido sonó la campana que indicaba que había finalizado el recreo. La risa de Night se fundió con la agradable melodía de la sirena, consiguiendo relajarme. Solo un poco.

            - No me puedo creer que ese pelmazo no haya llegado todavía - suspiró Kale, levantándose de la silla con gracilidad - Yo me voy. - coge el abrigo pero antes de irse, coge su maletín y saca unas hojas, tendiéndomelas antes de soltarlas encima de la mesa - Aquí están las hojas. Ya me dirás que tal.

Cuando se marchó por la puerta, perdiéndose entre la multitud, aun estaba cogiendo aire. No conseguía entenderlo. En realidad, ni a él ni a Night. No actuaban como los demás profesores y eso no sabía si era bueno o malo. Sin darme cuenta, dirigí la mirada hacia Night. Conseguí evadirme por unos segundos de todo el jaleo de alrededor y observar a mi nuevo profesor un poco más a fondo. Su cara impoluta daba la impresión de que tenía el tacto del terciopelo y su pelo, un tanto revuelto, relucía con la luz de los neones. Parecía sacado de un cuadro.

Automáticamente levanté el brazo, intentando tocarlo, pero paré en seco cuando su mirada se clavó en mi mano. Una mirada que inspiraba puro terror, una llamada de alerta, y que me paralizó en el mismo instante que entró en contacto conmigo. No sonreía, pero no me daba la sensación de que aun que parecía un animal salvaje apunto de atacar, no me iba a hacer daño.

            - ¿Pasa algo Lire?

Negué con la cabeza, lentamente, intentando despejarme un poco. “Solo estoy un tanto sorprendida ante los profesores de hoy en día” pensé, volviendo a mirarlo sin levantar del todo mi cabeza. Él dibujó una medía sonrisa antes de contestar a mi confesión no formulada.

            - Aun no has visto a todos los profesores nuevos.

Sobresaltándome ante su declaración, me levanté de la silla. Las pocas personas que quedaban en la cafetería se nos quedaron mirando, un tanto extrañados. Normal. Ya era yo rarita de normal, junto con este tipo y el otro profesor, no puedo imaginarme que creían los demás. Él se levantó de la silla, tranquilamente, recogiendo sus hojas al mismo tiempo. Debía admitir que el chico no estaba mal y tampoco me sacaba tantos años.

“Lire, por favor, que es un profesor. No lo conoces de nada y ya estás pensando en cosas cochinas”
            - Pero también me salvó la vida - pensé, discutiendo con mi conciencia.

Alcé la cabeza y ví su sonrisa. Si. Esto me iba a traer algunos problemas. Y parecía que él sabía exactamente lo que estaba pensando.

            - Creo que ya va siendo hora de marcharse. Es inútil esperar a Nail - suspiró - Joder, es su primer día.
            - ¿Nail? Será el nuevo profesor de plástica, ¿no?
            - Si - abrió la puerta para que pudiera salir, que majo - Parece que estén renovando a todo el personal.
            - Bueno, la verdad es que la mayoría del profesorado son bastante mayores. Asíque supongo que es normal que se jubilen y entréis nuevos, ¿no?
            - Claro - sonrió - Así puedo vigilar que no te ocurra nada - susurró.
            - ¿Cómo? - no sabía si había sido mi imaginación o realmente había dicho lo que creí haber oído.
            - Que vas a llegar tarde. - dijo, dándome un leve impulso en el hombro - Adiós.

Le miré su espalda, más ancha de lo que creía que era. Sin poder evitarlo me sonrojé, al tiempo que entrecerré los ojos empezando a caminar hacía mi clase. De todas maneras, mi profesor, Nail, no había venido, asíque tampoco tenía mucha prisa. De pronto, alguien me cogió del brazo, balanceándome un poco, sin llegar a conseguir que perdiera el equilibrio.

            - ¿Por qué estás tan roja? - dijo Samuel, tocándome con el dedo índice la cara.- No me dirás que aquí ha pasado algo…
            - ¿Pero que estás diciendo? - dije, librándome de su agarre- Aquí ni ha pasado nada ni nadie está roja.
            - Claro, claro. - sonrió - Espero que la princesa no se enamore del héroe que la salva, sobretodo porque es su profesor.
             - ¡Estupido!

Le empujé mientras Samuel estallaba en carcajadas mientras le acompañaba a su siguiente clase, ya que me pillaba de camino. Ya en la puerta de su clase, intentó tranquilizarme un poco. Ya había conocido a dos profesores raritos, nadie me daba la seguridad de que este fuera diferente, sobre todo porque Night lo conocía.

Y como había dicho, no apareció. En fin. Se me pasaron las horas lentas, con suerte de que tuve una hora libre en la biblioteca donde me relajé escuchando música en el mp3. Ya después de que sonara el último timbre, me dirigí hacia la salida donde me encontré a Sofía y estuvimos hablando un rato hasta que chocamos contra Nacho.

            - Venga, Lire. Confiesa. - dijo Sofía, sonriente, levantando las cejas - ¿Qué te llevas con el profesor Kale?
            - Tía, en serio, solo me estaba dando unas partituras.
            - Si, ya y yo me lo creo. Pensaba que no te gustaba cerca de Night por, ya sabes que.
            - ¡Agh! - levanté las manos, riéndome - ¿Por qué todo el mundo me contradice?

Me fui hacia el grupo, pero justo cuando iba a tocar el hombro de Miguel, una fuerte punzada en el pecho me obligo a parar de respirar. De repente, el mundo comenzó  a inclinarse y llevándome la mano en el pecho, me paré en seco. Noté esa extraña sensación que había notado el día de mi secuestro. Empecé a sentir nauseas cuando escuché una conversación entre Sofía y Nacho, que supuestamente no debería oír.

            - Nacho, Lire me preocupa.
            - ¿Por qué? Yo la veo como siempre
            - Creo que le tema del secuestro y esos profesores nuevos. Vamos sabes que es demasiada casualidad. Mira.
            - Oh… ¿ese no es Night?
            - Desde que hemos salido, ha estado observando a Lire todo el tiempo. ¿No te parece raro?
            - Vamos, seguro que son imaginaciones tuyas.

Oí su nombre de la voz de Naomi. Alcé la cabeza, sudando, realmente mareada, cuando noté como desaparecía el dolor rápidamente. Pestañeé varias veces. Sofía me tocó el hombro y la miré, un tanto sorprendida, aunque su rostro denotaba más sorpresa.
            - ¿Te encuentras bien?
            - Si… Creo que sí.
            - Vamos, Lire - dijo Miguel - Que nos estarán esperando en la esquina.

Me fui con Miguel, intentando asimilar lo ocurrido. Había escuchado una conversación que estaba a varios metros de distancia. No creo que eso fuera normal. Sentía aun un leve dolor en el pecho, pero la rareza de la situación ocupaba todos mis pensamientos. De nuevo, Night estaba dentro de lo ocurrido, de las cosas extrañas que están ocurriendo en mi vida. ¿Por qué? ¿Qué me está ocurriendo?

miércoles, 4 de marzo de 2015

SDLD - Cap.2 e)

Heeeyyy, ¿Que tal, nubecitas esponjosas?

Espero disculpeis mi actualización tan entrada en la noche. Este finde semana (más bien el jueves por la noche) vienen unos amigos a casa y hemos estado de limpieza. Pero me ha dado tiempo ha escribiros el final del capitulo 2, que ya tocaba. Apartir de ahora se resuelven todas (o casi todas) las incognitas de nuestros protagonistas.

Y bueno, estoy enganchada un nuevo manga (justo estaba escribiendo la historia de Shiraga y he conocido a un personaje moniiisimo del mismo estilo) se llama :"Kamisama Hajimemashita". Os lo recomiendo.


Si no me gusta lo que hay...
Tambien os informo de mi nuevo blog, un poco más personal: "El aullido del lobo ovejero". Soy un tanto crítica con todo y lo podreis comprobar allí. Si quereis claro jajaja. Suelo sacarle mucha a punta a las cosas (lo siento u.u) y precisamente por eso, si algo no me gusta, lo digo. Y de eso trata el blog.


Sin más dilación, la historia :D
Espero que os guste.
Saludos.

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Mientras ellos continuaban con la pequeña batalla, Javier, detrás de unos pequeños arbustos, intentaba proteger con su cuerpo a Olivia, la cual escuchaba costosamente la conversación que tenían Maiga y Coriu, preocupada por si el desconocido le hacía daño un tanto impotente ante la situación.
            - ¿Qué es lo que acaba de decir? - preguntó Olivia, sorprendida - ¿Javi?

Sin embargo, Javier no respondió. Seguía sin prestarle atención, mirando fijamente como volaban los puñetazos, patadas, cintas, cabezazos y demás movimientos en la batalla que estaba librando su amigo. No podía hacer nada, su prioridad era proteger a Olivia y a Nubia.
            - ¡Javier! ¡Dímelo!
            - ¡Javi! ¿Estáis bien? - preguntó Maiga, al tiempo que oía un “Error” y recibía un puñetazo en el hombro, consiguiendo arrastrarlo hacia atrás y perder el equilibrio.
            - Tranquilo - dijo Javier a su oído, cogiéndolo al vuelo - Vamos, levanta.
            - ¿Eh? - miró hacia ambos lados, buscando a su contrincante - ¿Dónde está Coriu?
Los dos miraron hacia donde estaba Olivia y confirmaron sus sospechas. Coriu se encontraba encima de los arbustos, con una gracilidad que solo él poseía. Su sonrisa sorprendió a Olivia, la cual se alejó un paso hacia atrás.
            - Hola preciosa - dijo Coriu, con su dulce sonrisa pintada en su rostro - ¿Cómo estás? Espero no haberte asustado con todo este espectáculo.
            - Estoy bien… - susurró Olivia, confundida ante su propia respuesta - No me has asustado con tu estúpido exhibicionismo.
            - Oh… - se encogió de hombros y cogió a Olivia por los hombros, acercándola para sí - No quiero llevarme mal contigo, preciosa.
            - ¡Eh! Quítame tus manos de encima - gritó, golpeándole en el pecho, intentando quitárselo de encima - ¿Qué es lo que quieres?
            - Tranquila, tu solo confía en mí.

Olivia se quedó prendada del contacto visual entre sus ojos y los hipnóticos ambarinos de Coriu, el cual volvió a cogerla, esta vez por la cintura, suavemente. Tenía una calidez misteriosa, un aire familiar que parecía que hacía mucho tiempo que no experimentaba y una sensación de añoranza que la hizo cogerle la mano con firmeza.
            - Vale.
            - ¡Suéltala! - gritó Maiga, corriendo hacia ellos.

Apretando su cuerpo con el de él, Coriu dejó que Olivia le agarrara con fuerza de la camisa mientras se apartaba de un salto de las garras de un furioso Maiga. Su cara furiosa le produjo una gran satisfacción, pero el tacto de las manos y el cuerpo de Olivia era abrasador, sin poder evitar sonreír. Aterrizó sobre el felpudo de “Bienvenido” de la puerta principal, donde Nubia no hacia ni 5 minutos que había abierto la puerta, en la cual estaba agazapada detrás de ella, impotente.
            - Por favor, déjala - dijo Nubia, sin titubear, como si fuera más una orden que una súplica.
            - Relájate, mujer - sonrió Coriu, mirándola brevemente para volver a posar su mirada amable en Olivia - Todavía no me la voy a llevar. Prefiero que vosotros la preparéis para lo que le espera. Hasta pronto, mi preciosa princesa - susurró dulcemente, acariciándole la mejilla con sus ásperos nudillos.

Olivia no pudo reprimir un escalofrío. Sin embargo, no dejó de mirarlo a los ojos, serena, tranquila. Sentía una mezcla de emociones en su interior que apenas entendía. La adrenalina no dejaba que pensara con claridad, pero algo le decía que le conocía aunque algo había cambiado y le alarmaba, haciendo que no llegara a confiar en él. Lentamente, se alejó de esa mano para acercarse a Nubia dentro de la casa, sintiéndose a salvo.
            - Lo dudo mucho.
Una dulce y pícara media sonrisa se dibujó en la comisura de sus labios besando un mechón de su pelo, antes de alejarse a gran velocidad para aparecer a escasos metros de Maiga, aun apoyado en Javier.
            - Bueno, mi queridísimo amigo Maiga - dijo Coriu, con cierto tono juguetón, aun con la sonrisa en su rostro - No puedo quitarte la vida, pero tranquilo - le miró fijamente, serio, sin un sentimiento alguno - El día que quedaras completamente solo y vacío llegará muy pronto…
La tensión que había creado se rompió en unos segundos cuando sonrió súbitamente, despidiéndose de Javier con un extraño saludo antes de desaparecer. Un largo silencio llenó el vacío que dejó Coriu al marcharse. Javier y Maiga se miraron preocupados, indecisos de si su enemigo había marchado de verdad. Ya barriendo el terreno y asegurando así su seguridad, respiraron tranquilos antes de observar a Olivia, la cual hablaba nerviosa con Nubia mientras ella revisaba que no tenía ningún rasguño.
Sabían que ella tenía muchas dudas y la aparición de Coriu no había echo más que crear más confusión. Maiga frunció el ceño. Sabía demasiadas cosas como para estar tranquilo al ver como Olivia había tenido contacto con Coriu. Debía explicar las cosas antes de que se descontrolara más la situación.
            - Me parece - susurró Javier - Que habrá que decirle la verdad ¿no?
            - Me hubiera gustado que hubiera sido de otra manera, pero… hay que darle una explicación.
                                                                       ***
Por un pasillo con poca iluminación de baldosas blancas con dibujos extraños que Coriu conocía muy bien, caminaba hacia el final de este, hacia una sala de grandes ventanas, donde al fondo una persona, sentada en un enorme trono dorado, se encontraba rodeada de distintos seres. Al detectar la presencia de Coriu, las criaturas se giraron hacia él y a medida que se acercaba, iban convirtiéndose en polvo y las estatuas alojadas en esa misma sala, adquirían un tenue azul claro.
Al llegar a pocos metros del trono, se arrodilló ante una mujer de figura imponente.
            - ¿Qué ha ocurrido? - dijo una voz femenina.
            - Estaban Nubia y Olivia pero…
La chica pegó un puñetazo en el asiento, retumbando este por toda la habitación. Las criaturas se retorcían en las estatuas, sin embargo, Coriu no se inmutó. Si mostraba algún sentimiento solo encontraría dolor y sufrimiento. Y ya había aprendido hace mucho a no mostrar nada delante de su ama.
            - ¡No me valen excusas! Te dije que solo vigilaras a Maiga, para ver si el colgante era por fin de Olivia y así, podría reclamar su poder. No te dije que intervinieras a no ser que Maiga se sobrepasara o corrieras peligro.
            - Pero noté una descarga de energía por parte de ella y pensé que…
            - ¿Otra vez excusas? - suspiró exasperada. - No te habrás encaprichado, ¿verdad?
            - No. Yo solo siento devoción por ti.
            - Lo se - dijo ella, sonriendo frívolamente - Dentro de poco, ni Maiga ni Javier serán un problema y la pequeña Olivia será nuestra. El futuro que le espera es demasiado fuerte para una mente tan frágil. La oscuridad por fin tendrá el poder suficiente para controlarlo todo.
            - ¿Y que ocurre con Nubia?
            - De eso se encargará “ella”
            - … ¿Estás segura?
            - Confía en mí.
            - Sí, mi señora - dijo Coriu, al tiempo que con la cabeza gacha, se levantaba. Como si de un soplo de viento se tratara, desapareció.
Aun dentro de la sala, una pequeña risa retumbó en las paredes. Una sonrisa se dibujó en el rostro de la mujer del trono, rodeada con un aura más negra que el carbón. Sus ojos negros relucieron con fuerza.
            - Oh mi querida Olivia. No tienes ni idea del peso que tienes en tus hombros ni del que tendrás que soportar.

lunes, 2 de marzo de 2015

N&L - Cap. 3 a)

Holaa nubecitas esponjosas:
Yo pensando donde metí la obra.

¿Que tal va el lunes? Yo por culpa de una cama nueva y más dura que una piedra no he dormido en toda la noche y como no, ha echo que falte a clase. Que delicada soy, leches. Pero bueno, aquí estoy, subiendo un trozo de la historia de nuestro querido Night y la patosa de Lire. El caso es que escribí esta parte hace varias semanas, pero no se donde la metí, asique la he tenido que volver a escribir (Bien...)

Bueno, voy a hacer otro blog, más personal. Este es más para dar rienda suelta a mi imaginación y que vosotros deis vuestra opinión sobre mi grado de cordura. El otro será más bien... locura siempre. Pero bue, poco a poco, porque quiero poner bien el blog antes de "estrenarlo", ya avisaré por aquí o por twitter.

Siguen abiertas las preguntas para nuestros protas de N&L, tanto aquí como por twitter. Preguntar lo que querais :3

Sin más dilación, la historia. 
Espero que la disfruteis.
Saludos.

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Tocó el timbre y toda la clase comenzó a salir a empujones, mientras Kale recogía sus papeles. Fui a mi silla y cogí la mochila, un tanto decaída. ¿Por qué todos los profesores nuevos la habían tomado conmigo? Ya fuera de la clase, alguien tocó mi hombro. Era Begoña con unas hojas que me había dejado.
           
-         ¿Estás bien?
-         Si, tranquila. ¡Ah! – de pronto, unas manos se colocaron en mis ojos, impidiéndome ver - ¿Quién es?
-         Alguien… - dijo una voz detrás de mí. Una voz que conocía muy bien.
-         Samuel… - dije sonriente. Me giré y ahí estaba él sonriente - Ven aquíiii

Le abracé por el cuello, como tan acostumbrado lo tenía. Me rodeó la cadera despacio, como siempre. Nos separamos rápidamente y, junto con Begoña, fuimos caminando por el pasillo, junto con las demás personajes del instituto, hacia nuestra siguiente clase.
           
-         ¿Cómo te encuentras hoy?
-         Cansadísima… Ya te conté lo de ayer… Pero bien ¿Tu qué tal?
-         Ya… Yo bien. – me cogió del brazo, intentando hablarme solo a mí -  ¿Te has dado cuenta de que cada vez los profesores nuevos son más jóvenes?
-         Si…

Fue una pequeña tontería lo que había dicho Samuel, pero tenía razón. No sabía cuántos años tenía Kale, pero parecía de la edad de Night y creí haber oído que había otro profesor nuevo. Samuel tiró de mía, obligándome a parar y retirándome de mis pensamientos.
           
-         Hey… ¿Seguro que estás bien?
-         Si si, tranquilo… - sonreí y divisé detrás de él a Ferrán y Fede - ¡Hola chicos!
-         Buenaas – dijo Fede, acercándose a mí para darme dos besos antes de que la mano de Ferrán me revolviera el pelo
-         ¿Qué pasa, peque?
-         ¡Noo! ¡Deja mi pelo tranquilo! – dije entre risas peinándomelo.

Tuvimos un minuto de risas antes de continuar cada uno por su camino. Una conversación muy trivial que solía repetirse casi todos los días con todos los amigos que me encontraba por el pasillo. Una razón más por la que siempre llegaba tarde a clase.

-         Bueno, ¿A qué piso vas?
-         Al de abajo del todo. ¿Tu?
-         Física y Química – dijo indicando hacía arriba con el índice antes de darme un beso en la mejilla – Hablamos en el patio, ¿Vale?
-         No hay nada de qué hablar – respondí enseñándole la lengua – Hasta luego.
-         Joder tía… - dijo Begoña, dándome un codazo – Vamos a llegar tarde no, lo siguiente.
-         ¡Lo siento! – la abracé por detrás.

Por suerte, la profesora no había llegado todavía cuando aparecimos por el pasillo. Fue una hora muy pesada, la verdad, pero llegó la hora del patio casi sin darme cuenta. Y sin pensarlo, fui directa al rincón y sin saludar a nadie en los bancos, tiré la mochila al montón, seguida de mí. Me pesaba el cuerpo como si de una roca de mil toneladas fuera. Pero cuando ya había pillado la posición cómoda, alguien me tapó el sol.

-         “Por favor, que no sea Kale…”
-         Teneemoos quee hablaaar – dijo Samuel, sonriente, tendiéndome la mano
-         Buff… No hay nada de que hablaaarr – sonreí
-         Venga va, pedazo de vaga y levántate.
-         Mira que eres pesado cuando quieres – gruñí, aceptando su mano
-         Lo se.

Comenzamos a caminar por el patio, charlando un poco de todo, sin prestar mucha atención ni a la conversación ni a lo que pasaba a nuestro alrededor. Era una buena forma de pasar el rato y de evadirte de… bueno, todo. Entonces, Samuel bufó consiguiendo que le prestara la atención que él quería.

-         ¿Qué te ocurre realmente? Estás demasiado distraída para ser tú. – dijo, saludando a un chico con la mano.
-         Bueno… Tengo muchas cosas en la cabeza – saludé con la mano a dos chicas – Demasiadas cosas en apenas tres días
-         Si, eso es verdad…
-         Y luego los profesores… No se… no me acaban de gustar.
-         ¿Eh? – se detiene delante de mí, obligándome a pararme también - ¿Es solo eso?
-         Em… Si
-         Menos mal – dijo abrazándome – Pensé que sería algo peor… Esas cosas son normales, mujer, son gente nueva…
-         Ya, claro… - sonreí – Pero suéltame, que la gente pensara mal…´
-         Me dan igual los demás, si tu estás mal, ¿de acuerdo? – dijo mirándome a los ojos antes de separarse de mí.
-         De acuerdo… ¡ah!
 



Un fuerte tirón del brazo me apartó de Samuel unos centímetros, sorprendiéndome ante tal rudeza.
Dispuesta a replicar, agité el brazo intentando desenganchándome de la mano que me agarraba pero no pude. Fruncí el ceño al descubrir que era el profesor Kale, el cual me observaba un tanto sonriente y malicioso.
            - Señorita Lire, le había dicho que en la hora del patio, es decir - dijo, aflojando la tensión de la mano pero sin soltarme - ahora, usted vendría a verme a la cafetería.

Miró a Samuel y sonrió, dejando un tanto desconcertado a Samuel.
            - Me la llevo.
            - Samuel - dije, sin poder evitar que tirara de mí.
            - Está prohibido raptar a los alumnos - excusó Samuel. No se le ocurrió otra excusa mejor, al parecer, sonriendo de medio lado como hacía siempre.
            - ¿Raptar? ¿Yo? - rió, levantando una ceja, un tanto incrédulo por la situación. - Muy buena, chaval. Hasta otra.

Cerré los ojos, intentando caminar bien mientras el profesor Kale me arrastraba hacia la cafetería. Antes de alejarme de Samuel, le oí suspirar.

            - Pobre Lire…

                                                                       ***

<3