miércoles, 11 de marzo de 2015

La historia sin dueño (HSD) - Contraportada + Prólogo

Holi holita, nubecitas esponjosas.

¿Que tal va todo? Por ahora puedo subir historia, he tenido un rato libre, pero tendría que aprovecharlo para hacer un trabajo, asique no me enrollaré mucho. Mañana me voy a Madrid, a despejarme un poquete que ya toca y después fallas. Como no. Y bueno, mi blog "El aullido del lobo ovejero" ya está casi acabado, si os quereis pasar, estais invitados.

Tenía pensado poner aquí un poco de "Cuentame tu historia" pero ya hice una maratón de la iniciativa, asique supongo que lo pondré la semana que viene. No quiero petaros de SDLD ni de N&L, aunque se que alguna que otra lo está esperando (Muahaha), pero estos dias estuve escuchando las canciones de mi viejo ipod y no se porqué, me apeteció escribir de Catherine. 

Ya subí hace tiempo un trocito, pero hoy os pondré la "contraportada" y el prologo para que lo entendais. Os dejo aquí lo que escribí un tiempo atrás, pero es en la historia es mucho más adelante. Hayá vosotros.

Espero que lo disfruteis.
Besoss

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Contraportada

-         Una pequeña historia es recordada en el día de Halloween en casa de los Black: Después de la Guerra de los Dos Bandos, la raza de vampiros “nosferatu”, legítimos reyes de la sede de seres sobrenaturales, desaparecieron. O eso creyeron los de su especie. Entre los millones de restos de la guerra se halló a una joven y mortífera persona mutilada por las batallas. Los humanos sabían quien era. La descendiente de dichos reyes. Su sangre era más valiosa que cualquier otro tesoro. Podría curar cualquier enfermedad. Pero a la vez podía matar como tal veneno que es. Con el fin de investigar los “poderes” de su sangre, la capturaron, pero ¿Es tan fácil conseguir algo vital de la criatura más letal? ¿Nadie más sabe que ella sigue viva?

Prologo

Es tradición, que el treintiuno de octubre, se celebre en todo el mundo la famosa fiesta de Halloween. El día también llamado “la noche de brujas”, en la cual, los niños y los no tanto, se disfrazan de cualquier persona, ya sea fantástico o famoso, para ir de casa en casa a pedir golosinas, gastar bromas, contar historias de miedo o incluso, aprovechar la excusa para montar una fiesta en cualquier casa ajena.

En la familia Black no es distinto. Los cuatro hermanos, tan distintos como parecidos, se reúnen anualmente este día, cada año en una casa distinta, haciendo una gran cena con todo tipo de manjares. Otra excusa más para reunir a la gran familia. El más mayor, Baxter, le había tocado hacer en su casa este año la cena. Ya estaba todo preparado y poco a poco iban hiendo los invitados. Él, junto a su mujer, recibieron a Leroy, a Elden y a su familia, los cuales llegaren todos juntos. No tardaron mucho en aparecer sus padres, Manuel y Marie. Solo faltaba el pequeño.

            - ¿Dónde está tu hermano Turso, Baxter? - preguntó Manuel, acercándose en su silla de ruedas.
            - No tardará en llegar, papá - contestó poniéndole el freno - Estaba recogiendo a su novia.
            - ¿Otra más? - dijo Marie, apareciendo por la puerta.
            - Mamá.
            - Vamos querida, son jóvenes - rió Manuel, acariciando la mano de su esposa - Además, es Halloween. Podemos pedirle que nos cuente una historia.
            - Si, tendremos toda una noche para que la psicoanalicemos con sus historias de miedo - dijo la esposa de Baxter, recogiendo algunos platos de la cocina.

No tardaron mucho en aparecer, como bien dijo el hermano mayor. Esta vez, la hija mayor de Baxter fue la que abrió la puerta a su tío. Un joven de veinticinco años que era la viva imagen de su padre, solo que con menos arrugas y los ojos claros de su madre. Sonriente, Turso cogió a su sobrina y la alzó en brazos.
            - ¿Cómo está mi sobrina favorita? - dijo, dándole un beso de esquimal, consiguiendo que la chiquilla riera.
            - Tío Turso. - abrazó con sus pequeños brazos el cuello de su tío.- Llegas el último, como siempre.

Dejándola en el suelo, Turso se giró hacia fuera de la casa y extendió la mano a una figura  nerviosa. Ella, extendió la mano y cogió la de él, consiguiendo que este sonriera. Cuando Turso le dio la bienvenida a su hogar, ella traspasó la puerta con cierta vergüenza. Esta era la primera vez que le presentaría a su familia.

            - Tranquila, Katty.- le susurró Turso mientras le quitaba el abrigo - Les caerás genial.
            - Ojala tengas razón, cariño. - dijo Katty, acariciándole la mejilla antes de besarle.
            - Chicos, por favor, que hay niños en esta casa - gritó Elden bajando por las escaleras, interrumpiendo a la pareja.

Un tanto avergonzados, Turso presentó a Katty tanto a Elden como a todo el resto de su familia. Se sentía un tanto cohibida, aunque Elden estaba todo el rato a su lado, pero eso no la tranquilizaba demasiado. Era una de sus actrices favoritas y que fuera tan amigable con ella, la desconcentraba. De todas formas, la cena fue divertida y entrañable. Y todos la aceptaron, como si hubiera nacido allí, en esa familia.

No tardaron mucho en comenzar la vieja tradición del día de Halloween. Cada año, al igual que el lugar para celebrar la gran reunión, tenía que contar una persona una historia o varias, que tuviera significado con dicha festividad. Los últimos años, como nueva tradición, Manuel y Marie utilizaron esta excusa para comprobar como eran las parejas de sus hijos. Y Katty no iba a ser una excepción.

            - Bueno, señorita Monee - dijo Manuel, colocándose bien la manta encima de las piernas.
            - Por favor, llámeme solamente Katty.
            - Claro, jovencita. Como bien le habrá dicho mi hijo, tenemos una tradición de contar historias de terror en esta fecha.
            - Yo mientras iré a acostar a los niños - dijo Elden.
            - Te acompañamos - contestaron las demás mujeres. - En seguida volvemos.
            - Cariño - dijo Turso, cogiendo a su chica por los hombres - Te toca contar una historia.
            - Oh, bueno… Claro.
            - ¿Por qué no les cuentas esa que escribiste?
            - Ah… - suspiró ella, sonriente. - Es una historia larga y en primera persona. Espero que me podáis seguir.

Manuel pestañeó intentando controlar el súbito sueño que le entró. Resulta que su futura nuera era escritora. Le encantaban las historias, por eso habían hecho esta tradición. Miró a Katty, la cual se acomodaba en la silla, delante de todos, expectantes por lo que les iba a contar. Cogió el vaso y se tomó las pastillas del corazón. Quería conocer todos los secretos que le iba a contar Katty, porque siempre se habia dicho, las historias siempre tienen algo de verdad.

                                                                       ***

<3 Corta pero intensa.

lunes, 9 de marzo de 2015

N&L y Fiestas.

Muuy buenas nubecitas esponojosas:

Ya se... No subí nada el viernes, lose. No me mateis por ello. Todo es porque han empezado las fiestas de la Magdalena aquí en Castellón y la semana que viene son las Fallas en Valencia (donde yo soy) asique he estado ultimando trabajos para tener estas dos semanas libres. (además de que me corté en un dedo y me duele cada vez que uso ese dedo)Tambien me iré a Madrid este fin de semana <3

El caso. Lo que quiero decir con esto es que, yo intentaré seguír mi horario de subida de historias, pero espero que comprendais el porque si algún lunes, miercoles o viernes no subo: porqué estaré o borracha o bailando o riendome por las calles de la Comunidad Valenciana. I aixó es tot, xiquetas jajaja

Bueno, como recompensa por vuestra paciencia, os voy a dar un trozo de N&L. Se que no hay mucho movimiento por el blog (ni yo me meto en otros, ni tampoco veo comentarios) pero bueno, yo continuo subiendo, que a lo mejor otros estan como yo y más adelante os gustaría leer las historietas.

Sin más dilación, aquí teneis la historia. 
Espero que la disfruteis.

P.D. Mi madrina Gema y su segundo blog, Delirios a Maquina, cumplen 5 años en la red, asique si teneis un ratillo pasaros <3

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Literalmente, me llevó a rastras hasta la cafetería. No me soltó del brazo hasta que llegamos a la puerta de la cafetería. Todo el mundo que pasaba a nuestro alrededor, tanto profesores como alumnos, nos miraba, haciendo que pasara la mayor vergüenza de toda mi vida. Ahora entiendo a mis amigas cuando las “empujo” ha hacer situaciones que según ellas son vergonzosas.

Cuando entramos en la cafetería, todas las mesas estaban llenas, como siempre. En una zona un tanto apartada, estaban las tres mesas de los profesores, aunque en ese momento, solo dos de ellas estaban ocupadas. En la última y más apartada, estaba Night leyendo algunos papeles en los cuales estaba absorto hasta que se percató de nuestra presencia, mirándome de reojo sin levantar la cabeza de las hojas. Ya al lado de la mesa, Kale me empujó suavemente a la silla que se encontraba al lado de Night, consiguiendo que me sentara y produciendo así una pequeña sonrisa a mi profesor de gimnasia.

            -
¿Tu por aquí? - ladeó la cabeza, mirándome directamente - ¿No deberías estar con tus amigos?
            - Hola profesor Night - sonreí.
            - Así me gusta - dijo, acariciando mi pelo con el dorso de su mano - Educada como debe ser. Pero no has contestado a mi pregunta.
            - Pues…- miré a Kale, con una sonrisa juguetona en los labios - Él me trajo hasta aquí.

Noté como Night giraba la cabeza hacia delante, donde Kale se había sentado, enfrente de nosotros. Me pareció oír un pequeño gruñido procedente de Night pero la sonrisa de Kale me distrajo.
           
            - Tranquilo, profe de Gimnasia - sonrió, casi enseñando todos sus dientes, antes de apoyar la cabeza entre sus manos - Solo estuvimos hablando en clase y quedamos en vernos aquí para que le diera unos trucos para tocar la guitarra.
            - Y - sonrió, aunque parecía bastante forzada, consiguiendo asustarme un poco. Parecía enfadado - ¿Tu has aceptado?
            - S-si, bueno… - balbuceé, a la vez que me alejaba- U-un profesor solo quiere lo mejor para el alumno, ¿n-no?

Miré a Kale, intentando buscar su apoyo para corroborar la excusa pero había cerrado los ojos. E incluso oí un pequeño ronquido, una respiración bastante fuerte que me dejó sin habla. Se había dormido en apenas unos segundos y me había dejado a mí con el problema que había creado él.

"Su sonrisa de ensanchó antes de apartar su mirada"
            - Ah… Siempre igual.- dijo antes de apoyar el codo en la mesa para poder apoyar su menton en su mano - Depende de que profesor - sonrió - No todos son tan amables o de fiar… Algunos pueden parecer pequeños animalitos tranquilos…

Se acercó a mí, consiguiendo que mi piel se erizara ante su presencia tan cercana. Su sonrisa se ensanchó antes de apartar su mirada.

            - Aunque en realidad son fieras que te pueden atacar en cualquier momento.

Un golpe seco en la mesa me sobresaltó, haciendo que cogiera una gran bocanada de aire al mismo tiempo que boté en mi silla. Me giré hacia el creador de dicho sonido y Kale estaba mirándonos con el ceño fruncido. Acto seguido sonó la campana que indicaba que había finalizado el recreo. La risa de Night se fundió con la agradable melodía de la sirena, consiguiendo relajarme. Solo un poco.

            - No me puedo creer que ese pelmazo no haya llegado todavía - suspiró Kale, levantándose de la silla con gracilidad - Yo me voy. - coge el abrigo pero antes de irse, coge su maletín y saca unas hojas, tendiéndomelas antes de soltarlas encima de la mesa - Aquí están las hojas. Ya me dirás que tal.

Cuando se marchó por la puerta, perdiéndose entre la multitud, aun estaba cogiendo aire. No conseguía entenderlo. En realidad, ni a él ni a Night. No actuaban como los demás profesores y eso no sabía si era bueno o malo. Sin darme cuenta, dirigí la mirada hacia Night. Conseguí evadirme por unos segundos de todo el jaleo de alrededor y observar a mi nuevo profesor un poco más a fondo. Su cara impoluta daba la impresión de que tenía el tacto del terciopelo y su pelo, un tanto revuelto, relucía con la luz de los neones. Parecía sacado de un cuadro.

Automáticamente levanté el brazo, intentando tocarlo, pero paré en seco cuando su mirada se clavó en mi mano. Una mirada que inspiraba puro terror, una llamada de alerta, y que me paralizó en el mismo instante que entró en contacto conmigo. No sonreía, pero no me daba la sensación de que aun que parecía un animal salvaje apunto de atacar, no me iba a hacer daño.

            - ¿Pasa algo Lire?

Negué con la cabeza, lentamente, intentando despejarme un poco. “Solo estoy un tanto sorprendida ante los profesores de hoy en día” pensé, volviendo a mirarlo sin levantar del todo mi cabeza. Él dibujó una medía sonrisa antes de contestar a mi confesión no formulada.

            - Aun no has visto a todos los profesores nuevos.

Sobresaltándome ante su declaración, me levanté de la silla. Las pocas personas que quedaban en la cafetería se nos quedaron mirando, un tanto extrañados. Normal. Ya era yo rarita de normal, junto con este tipo y el otro profesor, no puedo imaginarme que creían los demás. Él se levantó de la silla, tranquilamente, recogiendo sus hojas al mismo tiempo. Debía admitir que el chico no estaba mal y tampoco me sacaba tantos años.

“Lire, por favor, que es un profesor. No lo conoces de nada y ya estás pensando en cosas cochinas”
            - Pero también me salvó la vida - pensé, discutiendo con mi conciencia.

Alcé la cabeza y ví su sonrisa. Si. Esto me iba a traer algunos problemas. Y parecía que él sabía exactamente lo que estaba pensando.

            - Creo que ya va siendo hora de marcharse. Es inútil esperar a Nail - suspiró - Joder, es su primer día.
            - ¿Nail? Será el nuevo profesor de plástica, ¿no?
            - Si - abrió la puerta para que pudiera salir, que majo - Parece que estén renovando a todo el personal.
            - Bueno, la verdad es que la mayoría del profesorado son bastante mayores. Asíque supongo que es normal que se jubilen y entréis nuevos, ¿no?
            - Claro - sonrió - Así puedo vigilar que no te ocurra nada - susurró.
            - ¿Cómo? - no sabía si había sido mi imaginación o realmente había dicho lo que creí haber oído.
            - Que vas a llegar tarde. - dijo, dándome un leve impulso en el hombro - Adiós.

Le miré su espalda, más ancha de lo que creía que era. Sin poder evitarlo me sonrojé, al tiempo que entrecerré los ojos empezando a caminar hacía mi clase. De todas maneras, mi profesor, Nail, no había venido, asíque tampoco tenía mucha prisa. De pronto, alguien me cogió del brazo, balanceándome un poco, sin llegar a conseguir que perdiera el equilibrio.

            - ¿Por qué estás tan roja? - dijo Samuel, tocándome con el dedo índice la cara.- No me dirás que aquí ha pasado algo…
            - ¿Pero que estás diciendo? - dije, librándome de su agarre- Aquí ni ha pasado nada ni nadie está roja.
            - Claro, claro. - sonrió - Espero que la princesa no se enamore del héroe que la salva, sobretodo porque es su profesor.
             - ¡Estupido!

Le empujé mientras Samuel estallaba en carcajadas mientras le acompañaba a su siguiente clase, ya que me pillaba de camino. Ya en la puerta de su clase, intentó tranquilizarme un poco. Ya había conocido a dos profesores raritos, nadie me daba la seguridad de que este fuera diferente, sobre todo porque Night lo conocía.

Y como había dicho, no apareció. En fin. Se me pasaron las horas lentas, con suerte de que tuve una hora libre en la biblioteca donde me relajé escuchando música en el mp3. Ya después de que sonara el último timbre, me dirigí hacia la salida donde me encontré a Sofía y estuvimos hablando un rato hasta que chocamos contra Nacho.

            - Venga, Lire. Confiesa. - dijo Sofía, sonriente, levantando las cejas - ¿Qué te llevas con el profesor Kale?
            - Tía, en serio, solo me estaba dando unas partituras.
            - Si, ya y yo me lo creo. Pensaba que no te gustaba cerca de Night por, ya sabes que.
            - ¡Agh! - levanté las manos, riéndome - ¿Por qué todo el mundo me contradice?

Me fui hacia el grupo, pero justo cuando iba a tocar el hombro de Miguel, una fuerte punzada en el pecho me obligo a parar de respirar. De repente, el mundo comenzó  a inclinarse y llevándome la mano en el pecho, me paré en seco. Noté esa extraña sensación que había notado el día de mi secuestro. Empecé a sentir nauseas cuando escuché una conversación entre Sofía y Nacho, que supuestamente no debería oír.

            - Nacho, Lire me preocupa.
            - ¿Por qué? Yo la veo como siempre
            - Creo que le tema del secuestro y esos profesores nuevos. Vamos sabes que es demasiada casualidad. Mira.
            - Oh… ¿ese no es Night?
            - Desde que hemos salido, ha estado observando a Lire todo el tiempo. ¿No te parece raro?
            - Vamos, seguro que son imaginaciones tuyas.

Oí su nombre de la voz de Naomi. Alcé la cabeza, sudando, realmente mareada, cuando noté como desaparecía el dolor rápidamente. Pestañeé varias veces. Sofía me tocó el hombro y la miré, un tanto sorprendida, aunque su rostro denotaba más sorpresa.
            - ¿Te encuentras bien?
            - Si… Creo que sí.
            - Vamos, Lire - dijo Miguel - Que nos estarán esperando en la esquina.

Me fui con Miguel, intentando asimilar lo ocurrido. Había escuchado una conversación que estaba a varios metros de distancia. No creo que eso fuera normal. Sentía aun un leve dolor en el pecho, pero la rareza de la situación ocupaba todos mis pensamientos. De nuevo, Night estaba dentro de lo ocurrido, de las cosas extrañas que están ocurriendo en mi vida. ¿Por qué? ¿Qué me está ocurriendo?

miércoles, 4 de marzo de 2015

SDLD - Cap.2 e)

Heeeyyy, ¿Que tal, nubecitas esponjosas?

Espero disculpeis mi actualización tan entrada en la noche. Este finde semana (más bien el jueves por la noche) vienen unos amigos a casa y hemos estado de limpieza. Pero me ha dado tiempo ha escribiros el final del capitulo 2, que ya tocaba. Apartir de ahora se resuelven todas (o casi todas) las incognitas de nuestros protagonistas.

Y bueno, estoy enganchada un nuevo manga (justo estaba escribiendo la historia de Shiraga y he conocido a un personaje moniiisimo del mismo estilo) se llama :"Kamisama Hajimemashita". Os lo recomiendo.


Si no me gusta lo que hay...
Tambien os informo de mi nuevo blog, un poco más personal: "El aullido del lobo ovejero". Soy un tanto crítica con todo y lo podreis comprobar allí. Si quereis claro jajaja. Suelo sacarle mucha a punta a las cosas (lo siento u.u) y precisamente por eso, si algo no me gusta, lo digo. Y de eso trata el blog.


Sin más dilación, la historia :D
Espero que os guste.
Saludos.

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Mientras ellos continuaban con la pequeña batalla, Javier, detrás de unos pequeños arbustos, intentaba proteger con su cuerpo a Olivia, la cual escuchaba costosamente la conversación que tenían Maiga y Coriu, preocupada por si el desconocido le hacía daño un tanto impotente ante la situación.
            - ¿Qué es lo que acaba de decir? - preguntó Olivia, sorprendida - ¿Javi?

Sin embargo, Javier no respondió. Seguía sin prestarle atención, mirando fijamente como volaban los puñetazos, patadas, cintas, cabezazos y demás movimientos en la batalla que estaba librando su amigo. No podía hacer nada, su prioridad era proteger a Olivia y a Nubia.
            - ¡Javier! ¡Dímelo!
            - ¡Javi! ¿Estáis bien? - preguntó Maiga, al tiempo que oía un “Error” y recibía un puñetazo en el hombro, consiguiendo arrastrarlo hacia atrás y perder el equilibrio.
            - Tranquilo - dijo Javier a su oído, cogiéndolo al vuelo - Vamos, levanta.
            - ¿Eh? - miró hacia ambos lados, buscando a su contrincante - ¿Dónde está Coriu?
Los dos miraron hacia donde estaba Olivia y confirmaron sus sospechas. Coriu se encontraba encima de los arbustos, con una gracilidad que solo él poseía. Su sonrisa sorprendió a Olivia, la cual se alejó un paso hacia atrás.
            - Hola preciosa - dijo Coriu, con su dulce sonrisa pintada en su rostro - ¿Cómo estás? Espero no haberte asustado con todo este espectáculo.
            - Estoy bien… - susurró Olivia, confundida ante su propia respuesta - No me has asustado con tu estúpido exhibicionismo.
            - Oh… - se encogió de hombros y cogió a Olivia por los hombros, acercándola para sí - No quiero llevarme mal contigo, preciosa.
            - ¡Eh! Quítame tus manos de encima - gritó, golpeándole en el pecho, intentando quitárselo de encima - ¿Qué es lo que quieres?
            - Tranquila, tu solo confía en mí.

Olivia se quedó prendada del contacto visual entre sus ojos y los hipnóticos ambarinos de Coriu, el cual volvió a cogerla, esta vez por la cintura, suavemente. Tenía una calidez misteriosa, un aire familiar que parecía que hacía mucho tiempo que no experimentaba y una sensación de añoranza que la hizo cogerle la mano con firmeza.
            - Vale.
            - ¡Suéltala! - gritó Maiga, corriendo hacia ellos.

Apretando su cuerpo con el de él, Coriu dejó que Olivia le agarrara con fuerza de la camisa mientras se apartaba de un salto de las garras de un furioso Maiga. Su cara furiosa le produjo una gran satisfacción, pero el tacto de las manos y el cuerpo de Olivia era abrasador, sin poder evitar sonreír. Aterrizó sobre el felpudo de “Bienvenido” de la puerta principal, donde Nubia no hacia ni 5 minutos que había abierto la puerta, en la cual estaba agazapada detrás de ella, impotente.
            - Por favor, déjala - dijo Nubia, sin titubear, como si fuera más una orden que una súplica.
            - Relájate, mujer - sonrió Coriu, mirándola brevemente para volver a posar su mirada amable en Olivia - Todavía no me la voy a llevar. Prefiero que vosotros la preparéis para lo que le espera. Hasta pronto, mi preciosa princesa - susurró dulcemente, acariciándole la mejilla con sus ásperos nudillos.

Olivia no pudo reprimir un escalofrío. Sin embargo, no dejó de mirarlo a los ojos, serena, tranquila. Sentía una mezcla de emociones en su interior que apenas entendía. La adrenalina no dejaba que pensara con claridad, pero algo le decía que le conocía aunque algo había cambiado y le alarmaba, haciendo que no llegara a confiar en él. Lentamente, se alejó de esa mano para acercarse a Nubia dentro de la casa, sintiéndose a salvo.
            - Lo dudo mucho.
Una dulce y pícara media sonrisa se dibujó en la comisura de sus labios besando un mechón de su pelo, antes de alejarse a gran velocidad para aparecer a escasos metros de Maiga, aun apoyado en Javier.
            - Bueno, mi queridísimo amigo Maiga - dijo Coriu, con cierto tono juguetón, aun con la sonrisa en su rostro - No puedo quitarte la vida, pero tranquilo - le miró fijamente, serio, sin un sentimiento alguno - El día que quedaras completamente solo y vacío llegará muy pronto…
La tensión que había creado se rompió en unos segundos cuando sonrió súbitamente, despidiéndose de Javier con un extraño saludo antes de desaparecer. Un largo silencio llenó el vacío que dejó Coriu al marcharse. Javier y Maiga se miraron preocupados, indecisos de si su enemigo había marchado de verdad. Ya barriendo el terreno y asegurando así su seguridad, respiraron tranquilos antes de observar a Olivia, la cual hablaba nerviosa con Nubia mientras ella revisaba que no tenía ningún rasguño.
Sabían que ella tenía muchas dudas y la aparición de Coriu no había echo más que crear más confusión. Maiga frunció el ceño. Sabía demasiadas cosas como para estar tranquilo al ver como Olivia había tenido contacto con Coriu. Debía explicar las cosas antes de que se descontrolara más la situación.
            - Me parece - susurró Javier - Que habrá que decirle la verdad ¿no?
            - Me hubiera gustado que hubiera sido de otra manera, pero… hay que darle una explicación.
                                                                       ***
Por un pasillo con poca iluminación de baldosas blancas con dibujos extraños que Coriu conocía muy bien, caminaba hacia el final de este, hacia una sala de grandes ventanas, donde al fondo una persona, sentada en un enorme trono dorado, se encontraba rodeada de distintos seres. Al detectar la presencia de Coriu, las criaturas se giraron hacia él y a medida que se acercaba, iban convirtiéndose en polvo y las estatuas alojadas en esa misma sala, adquirían un tenue azul claro.
Al llegar a pocos metros del trono, se arrodilló ante una mujer de figura imponente.
            - ¿Qué ha ocurrido? - dijo una voz femenina.
            - Estaban Nubia y Olivia pero…
La chica pegó un puñetazo en el asiento, retumbando este por toda la habitación. Las criaturas se retorcían en las estatuas, sin embargo, Coriu no se inmutó. Si mostraba algún sentimiento solo encontraría dolor y sufrimiento. Y ya había aprendido hace mucho a no mostrar nada delante de su ama.
            - ¡No me valen excusas! Te dije que solo vigilaras a Maiga, para ver si el colgante era por fin de Olivia y así, podría reclamar su poder. No te dije que intervinieras a no ser que Maiga se sobrepasara o corrieras peligro.
            - Pero noté una descarga de energía por parte de ella y pensé que…
            - ¿Otra vez excusas? - suspiró exasperada. - No te habrás encaprichado, ¿verdad?
            - No. Yo solo siento devoción por ti.
            - Lo se - dijo ella, sonriendo frívolamente - Dentro de poco, ni Maiga ni Javier serán un problema y la pequeña Olivia será nuestra. El futuro que le espera es demasiado fuerte para una mente tan frágil. La oscuridad por fin tendrá el poder suficiente para controlarlo todo.
            - ¿Y que ocurre con Nubia?
            - De eso se encargará “ella”
            - … ¿Estás segura?
            - Confía en mí.
            - Sí, mi señora - dijo Coriu, al tiempo que con la cabeza gacha, se levantaba. Como si de un soplo de viento se tratara, desapareció.
Aun dentro de la sala, una pequeña risa retumbó en las paredes. Una sonrisa se dibujó en el rostro de la mujer del trono, rodeada con un aura más negra que el carbón. Sus ojos negros relucieron con fuerza.
            - Oh mi querida Olivia. No tienes ni idea del peso que tienes en tus hombros ni del que tendrás que soportar.