lunes, 23 de marzo de 2015

SDLD - Cap.3 - "Recuerdos de un pasado olvidado"

Hola nubecitas esponjosas:

¿Todo bien? Aqui por la costa mediterranea está pasando el dilucio de Noé. Eso quiere decir, que ni internet, ni electricidad, ni luz ni na. Además de que no se porqué el ordenador me va horriblemente mal. Me ha costado la vida tanto subir esta historia como escribirla. Espero que se suba bien.

Estoy pensando en hcer una nueva antología, esta. No voy a escribir más, porque en serio, me estoy poniendo nerviosa de lo mal que va todo hoy.

 La historia de hoy es de SDLD. Haber si luego puedo ponerle el titulo porque ahora no me deja.
Espero que os guste.
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            En el interior de la casa de Nubia, los cuatro amigos, incómodos por la situación, se mantenían callados alrededor de la mesa de la cocina, en silencio. La joven anfitriona, a duras penas, se levantó para preparar cuatro tazones de chocolate caliente y aunque no aceptó la ayuda de Olivia, Javier se impuso y la instó a sentarse, no sin quejas.
            Olivia se sentía más incómoda que nunca y jamás había pensado que esa sensación de nerviosismo, inseguridad y confusión la tendría estando con ellos. Se sentía inquieta y notaba como palpitaba su corazón con fuerza, como si quisiera explotar. No le gustaba. Suponía que sus amigos se sentían tan estupefactos como ella y por ello no podían articular palabra, pero aunque el peligro parecía que había desaparecido, aun tenía la duda.
            El silencio se rompió cuando Javier dejó las tazas en el centro de la mesa y cogiendo una, se sentó, suspirando. La tensión se podía cortar con una motosierra.
            - ¿Me vais a explicar lo que ha ocurrido ahí fuera o vais a hacer como si nada? Porque está claro que vosotros sabéis algo que yo no se y debo decir, que me siento un tanto dolida.
           
            Nubia fue a decir algo pero se paró antes de articular palabra. Ella no era la indicada para explicarle todo a su amiga, aunque se moría de ganas por contárselo. Olivia la miró y se sorprendió ante la reacción de su amiga. Se suponía que se lo contaban todo. “Al parecer todos tenemos secretos” pensó Olivia, frunciendo el ceño.
            - Yo… - dijo Nubia, mirando como Javier le daba codazos a Maiga - Creo que soy la menos.. “indicada” para explicártelo.
            - Me da igual quien sea, pero decirme algo, por favor.
            - Algo - dijo Javier, antes de que Maiga le devolviera el codazo - ejem… Ya no tiene sentido ocultártelo… - se aclaró la voz ante la mirada estupefacta de su amiga - De todas maneras, hoy pensábamos contártelo.
            - ¿Cómo? ¡¿Habéis estado ocultándome algo tan grave como la muerte de los padres de Maiga?! - gritó, dando un golpe seco en la mesa.

Miró a Nubia, esperando que ella no estuviera también metida en ese asunto, pero apartó la mirada en cuanto sus ojos tomaron contacto. Se quedó con la boca abierta por su reacción. Se sentía traicionada, porque pensaba que entre ellos no había mentiras. Miró a Maiga. Él era su mejor amigo y el que más sabía de ella, en el que más confiaba… Sin embargo, él no le había dicho ni siquiera algo tan importante como la muerte de sus padres. ¿Qué más no le había contado?
            - Olivia - dijo Javier, atrayendo su atención - Esto es mucho más grande de lo que te imaginas.
            - ¿Mucho más grande? Javi, ¡No tengo ni idea de que está pasando!
            - ¡Y por eso estamos aquí, para explicártelo! - gritó Javier, ya un tanto enfadado por la actitud reprochadora de su amiga - Asíque, tranquilízate.

Pocas veces había visto a Javier enfadado, mucho menos fuera de sus casillas, pero esta vez si que parecía realmente cabreado, asíque optó por hacerle caso. La palpitación en el pecho cada vez era más fuerte, ya rozaba el punto de dolor. Se frotó el cuello en un afán de relajarse, pero notó en su palma el “pum-pum” de su corazón y eso no la tranquilizó lo más mínimo. Maiga la observó, entre sereno y nervioso. Él también intentaba tranquilizarse. Las visitas de Coriu no eran especialmente “agradables”.
            - ¿Y bien? - preguntó Olivia, esperando una respuesta que pudiera apaciguarla.
            - Yo… te lo explico todo.- dijo Maiga, levantándose de la mesa y tendiéndole la mano. ¿Me acompañas? Creo que también estás buscando otras respuestas.

Sorprendida ante la reacción de Maiga, ya que ni ella se acordaba que le había preguntado por sus sentimientos, frunció el ceño, indecisa. Quería que le explicaran que había pasado y que, según el desconocido llamado “Coriu” había dicho, tenía que pasar; Que le habían ocultado todo este tiempo y también que era esa sensación de quemazón que sentía en todo su cuerpo. No sabía muy bien porque, pero tenía el extraño presentimiento de que él sabría explicar el porque.

Sin embargo, Maiga conocía muy bien a su amiga y sabía que no iba a ser tan fácil convencerla de que le siguiera, mucho menos después del acto de desconfianza que había echo todos, así que se adelantó a su reacción negativa.
            - ¡Olivia! - gritó, sorprendiéndola el suficiente tiempo para agarrarla del brazo y atraerla para sí - Sígueme y no me valen réplicas.
            - Pero…

Sin tiempo de protestar, Olivia y Maiga salieron al exterior de la casa, dejando a Nubia y a Javier solos en el salón, aun con la taza en la mano. Se miraron entre ellos.
            -¿Porqué tenía que suceder así? - suspiró Nubia, sorbiendo un poco de chocolate antes de continuar hablando - Tuvo que aparecer Coriu, intentando ponerla en nuestra contra.
            - No te preocupes- dijo él, acercándose por detrás para agarrarla de los hombros, suavemente - Maiga pensaba contárselo todo hoy y Olivia no es tan fácil de engañar como Coriu se piensa. Además, hoy le entregará eso con una excusa.
            - ¿Qué excusa?
Nubia se giró buscando la mirada de Javier, un tanto curiosa por dicho regalo. Sin embargo, se topó con una cajita del tamaño de una mano. Sorprendida, dejó la taza en la mesa e intentó coger el paquetito pero, él lo apartó rápidamente, sonriente.
            - ¿No lo sospechas?

            - No…

Su sonrisa se hizo más amplia y ella enrojeció. Ella intentó replicar pero antes de que una palabra saliera de su boca, él le dio un beso. La pilló tan desprevenida que ni siquiera pestañeó. Cuando se separó de sus labios, Nubia no pudo evitar agachar la cabeza, avergonzada por lo sucedido.
            - Maiga no es el único que ha venido a sincerarse - rió levemente.
            - No te entiendo, Javi…
            - Te lo volveré a repetir - dijo cogiéndole de la barbilla dulcemente y después de dedicarle una media sonrisa, la volvió a besar.

No obstante ella le apartó, empujándolo. Ella sabía que Olivia sentía algo por él y aunque ella estaba enamorada de la misma persona desde la primera vez que sus miradas se cruzaron, no iba a traicionar a su amiga. Reprimiría su amor hacía él aunque fuera lo último que hiciera.
            - Por favor, Javi, no lo hagas. ¡Ah!

Antes de poder evitarlo, Javier la cogió en brazos y apartó la silla de una patada, aun con la sonrisa en la boca. Emprendió camino hacia la habitación de Nubia sin dejar de mirarla a los ojos.
            - He estado demasiado tiempo esperando este día, sin embargo, no haré nada que tú no quieras.

Nubia tragó saliva mientras se rendía en los brazos de Javier, sabiendo sus intenciones y sin poder evitar desbordar sus sentimientos.

viernes, 13 de marzo de 2015

HSD - Capítulo 1 - "Toda historia tiene un principio"

Hellou nubecitas esponjosas:

¿Que tal ha ido la semana? Yo un tanto decepcionante, la verdad. Pero bueno, aquí estoy en los madrigales intentando relajarme un rato mientras hago un trabajo un tanto pesado. Y ahora estoy escribiendo esto antes de irnos de fiesta por los madriles. Vamos a ver que se cuece por la capital de España.

En este trozo os paso un poco del primer capitulo de la última historia que subí al blog. ¿Porque? Pues porque me motive un poco la última vez escribiendola y quiero saber si me he pasado de rosca o si por el contrario está interesante.

Espero que lo disfruteis y que tengais buen finde.
Saludos.

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“La raza humana es repugnante”

>Esa fue la primera frase que aparece en mis memorias. Recuerdo la suave brisa teñida del basto olor a sangre. Aun mis sentidos no estaban totalmente desarrollados, por lo que la sensación no era precisamente, agradable.

Nuestra raza estaba a punto de entrar en guerra con los otros líderes ilegítimos. Los asquerosos licántropos, también llamados hombres lobo o como quiera que los llamen. No sería una guerra realmente divertida, sin embargo a nuestra raza, nos gusta demasiado la destrucción, el combate, la sangre... Se puede decir que somos una especie a la que nos gusta el sadismo, la perversión... Somos feroces y crueles por naturaleza, pero no luchamos contra nuestra esencia, porque ella es la que nos caracteriza y al igual que nuestros hermanos y enemigos, nos dejamos llevar por ella.

Y en medio de todo, como siempre, están los lindos parásitos llamados humanos. Son una raza evolutiva que lo único que causa es destrucción... Creo que por eso son nuestras dulces carnadas, nuestro alimento más preciado. Su sangre nos da vida, un atisbo de energía a estos cuerpos muertos que se rigen por el instinto de supervivencia y además ayudamos a que haya un poco menos de destrucción en este hermoso mundo.

Pero todos sabemos lo imbéciles que son los humanos ¿No?<

- Sigue sin contestar a la pregunta, Señorita Clavson

-¿No dijo que le contara desde el principio? – contestó Catherine

Con cierto nerviosismo, los científicos se miraron, acomodándose al mismo tiempo en el asiento de metal que cada uno ocupaba. El suspiro de ella les causó un escalofrío, provocando en la frívola dama una sonrisa macabra. Lentamente, Catherine se acerca al cristal que la separaba de los científicos, apoyándose delicadamente en sus blancas y finas manos.

Estaba hambrienta y en ese instante le daba igual beberse dos miserables cuerpos plebeyos de sangre amarga.

- Le preguntamos como había comenzado la guerra que causó la desaparición de su raza, Su Alteza – dijo el científico con las gafas de culo de vaso, intentando hablar con un tono de voz imponente.

Sin atisbo de temor, como si se tratara de su presa, la joven dirigió la mirada hacía el científico, relamiéndose los labios mientras se movía alrededor del cristal que los separaba. El terror se asomaba en los grandes ojos de los científicos, que comenzaban a temblar ante la provocación de la vampiresa.

"Una dulce y pícara sonrisa"
- A cambio de una botellita de sangre pura y virgen terriblemente dulzona – susurró Catherine volviendo en un grácil salto hacía su sillón. - ¿no?

No pudiendo contestar con palabras a causa del pánico, el más joven de los hombres afirmó con un ligero cabeceo de cabeza. Como si de un interruptor fuese, los ojos de Catherine se aclararon a un tono de rojo más ceniciento y los músculos de su cuerpo se relajaron, dejando entrever una dulce y pícara sonrisa.

- De acuerdo – dijo, balanceando las piernas en el borde de su cama – Comenzaré entonces por mi adolescencia, la cual fue marcada por mi concertado matrimonio.

>> La familia Clavson era la última familia sucesora de los originales, es decir, los primeros vampiros que aparecieron en este basto mundo. Mi abuelo, que en paz descanse, fue “matado” por el árbol madre o también llamado “Espino” o “Roble Blanco”, del cual esta habitación está repleta. El creó toda la sede de vampiros, junto con su hermano y otra humana, la cual mi abuelo le dio el don de convertir.

Pero, siguiendo con lo que queríais, nosotros éramos los últimos de nuestra especie. Los otros monstruos eran seres inferiores que nos eran fieles, leales y nos honraban con tal devoción, como si fuéramos dioses. Aunque debíamos andar con pies de plomo ante ellos, porque a la mínima que tuvieran la oportunidad, nos hubieran hincado el diente como al mayor de los trofeos.

Sin embargo, la sangre de licántropo es prácticamente igual de valiosa que la nuestra. No creáis que podéis manipularla a vuestro antojo, es igual de inaccesible que la mía. Solo seres como nosotros podemos succionar toda la esencia de dicha sangre. Por ello debíamos protegernos entre nosotros, o eso es lo que pensó mi querido abuelo ante las incesantes muertes que pudo observar durante tantos milenios de todas las especies vivientes y que existieron. Según él, el ancestro de los canes estuvo de acuerdo ante tal acuerdo.

Como sello de tal propuesta, los dos prometieron fidelidad, cada uno de sus respectivas razas, a que no se atacarían entre ellos y se protegerían de futuras guerras con otras razas, haciendo un matrimonio. La mujer sería vampiro, ya que tal es su rapidez, inteligencia y fuerza como la del hombre licántropo. Las vampiresas no se dejan llevar por el deseo de poder, al igual que los hombres-lobo son seres racionales ante cualquier situación. Cada raza tiene sus más y sus menos, pero somos unos rivales bastante bien compensados para la lucha.

Tal tratado tenia que cumplirse, aunque había un problema: un vampiro y un hombre lobo es imposible una relación sexual, además de que es asqueroso y repugnante. Por lo tanto, acordaron elegir una pareja cada uno para que fuera solamente su pareja sexual y en casos excepcionales, tales como la procreación de las siguientes generaciones líderes.

Mis padres, Benneth y Lilith no fueron una excepción. Aunque mi instinto me hiciera odiar a mi padre “adoptivo” por así decirlo, le cogí cierto... Respeto, o apego, como queráis llamarlo. Mi hermano, Atherton era el Jefe de 1º rango de la armada especial del equipo estrella. En pocas palabras, era el que se encargaba de la seguridad de mi familia. Su esposa Lumber, como no, licántropa, era la Jefe de 1º rango de la armada especial del equipo luna, es decir, protegía a la línea sucesora de los licántropos.

Pasando todas las formalidades y demás, ya que sabéis un poco de como estaba la cosa y queréis que vaya al grano, empezaré por el principio del problema.<<

- La rivalidad – dijo un científico
- La sed de sangre – dijo el otro científico.

Como si de una alarma se tratara, todas las cámaras de la habitación se movieron rápidamente hacia los científicos, para acabar en la risueña vampira, que aplaudía no con demasiada emoción para la que aparentaba.

- Buenas respuestas, pero no – rió Catherine al mismo tiempo que se ponía de nuevo de pie.

>> Yo estaba en pleno entrenamiento, ya entrada en la “adolescencia” como vosotros llamáis. Aunque todos los de mi familia contábamos con protección, debíamos desarrollar nuestras características sobrenaturales y saber defendernos de cualquier contratiempo. Era más bien como una tortura tanto física como mental. Nos abstenían de alimentarnos, nos clavaban estacas de distintos tamaños por diversas partes del cuerpo, hacían enfrentarnos unos a otros, en resumen, potenciar nuestra resistencia a nuestras debilidades. No tenían piedad alguna con ninguno de los que asistíamos al entrenamiento. Mi familia estaba obligada, sin embargo había muchas más familias de “nobles” que se presentaban, ya sea por el honor de su familia o por placer a servir a su patria. Los nobles eran cierta especie vampírica que solo, al igual que nosotros, se relacionaba con vampiros de su misma sangre. <<

Los científicos miraron estupefactos ante la confesión de la vampiresa.
- Os…¿os acostabais con los de vuestra misma sangre?

Ella sonrió, como si fuera algo de lo más normal del mundo. Una mueca de asco asomo en la cara del joven, consiguiendo que se levantara y se apoyara en la puerta que conducía al exterior, mareado. Catherine lo siguió con la mirada, curiosa ante su reacción. El más mayor se dirigió hacia él, preocupado.
- Si aun voy por el prólogo de la pregunta - dijo Catherine, en tono burlón. Se cruzó de piernas, aun sentada en el borde de la cama, sin apartar la mirada de sus investigadores.



<3

miércoles, 11 de marzo de 2015

La historia sin dueño (HSD) - Contraportada + Prólogo

Holi holita, nubecitas esponjosas.

¿Que tal va todo? Por ahora puedo subir historia, he tenido un rato libre, pero tendría que aprovecharlo para hacer un trabajo, asique no me enrollaré mucho. Mañana me voy a Madrid, a despejarme un poquete que ya toca y después fallas. Como no. Y bueno, mi blog "El aullido del lobo ovejero" ya está casi acabado, si os quereis pasar, estais invitados.

Tenía pensado poner aquí un poco de "Cuentame tu historia" pero ya hice una maratón de la iniciativa, asique supongo que lo pondré la semana que viene. No quiero petaros de SDLD ni de N&L, aunque se que alguna que otra lo está esperando (Muahaha), pero estos dias estuve escuchando las canciones de mi viejo ipod y no se porqué, me apeteció escribir de Catherine. 

Ya subí hace tiempo un trocito, pero hoy os pondré la "contraportada" y el prologo para que lo entendais. Os dejo aquí lo que escribí un tiempo atrás, pero es en la historia es mucho más adelante. Hayá vosotros.

Espero que lo disfruteis.
Besoss

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Contraportada

-         Una pequeña historia es recordada en el día de Halloween en casa de los Black: Después de la Guerra de los Dos Bandos, la raza de vampiros “nosferatu”, legítimos reyes de la sede de seres sobrenaturales, desaparecieron. O eso creyeron los de su especie. Entre los millones de restos de la guerra se halló a una joven y mortífera persona mutilada por las batallas. Los humanos sabían quien era. La descendiente de dichos reyes. Su sangre era más valiosa que cualquier otro tesoro. Podría curar cualquier enfermedad. Pero a la vez podía matar como tal veneno que es. Con el fin de investigar los “poderes” de su sangre, la capturaron, pero ¿Es tan fácil conseguir algo vital de la criatura más letal? ¿Nadie más sabe que ella sigue viva?

Prologo

Es tradición, que el treintiuno de octubre, se celebre en todo el mundo la famosa fiesta de Halloween. El día también llamado “la noche de brujas”, en la cual, los niños y los no tanto, se disfrazan de cualquier persona, ya sea fantástico o famoso, para ir de casa en casa a pedir golosinas, gastar bromas, contar historias de miedo o incluso, aprovechar la excusa para montar una fiesta en cualquier casa ajena.

En la familia Black no es distinto. Los cuatro hermanos, tan distintos como parecidos, se reúnen anualmente este día, cada año en una casa distinta, haciendo una gran cena con todo tipo de manjares. Otra excusa más para reunir a la gran familia. El más mayor, Baxter, le había tocado hacer en su casa este año la cena. Ya estaba todo preparado y poco a poco iban hiendo los invitados. Él, junto a su mujer, recibieron a Leroy, a Elden y a su familia, los cuales llegaren todos juntos. No tardaron mucho en aparecer sus padres, Manuel y Marie. Solo faltaba el pequeño.

            - ¿Dónde está tu hermano Turso, Baxter? - preguntó Manuel, acercándose en su silla de ruedas.
            - No tardará en llegar, papá - contestó poniéndole el freno - Estaba recogiendo a su novia.
            - ¿Otra más? - dijo Marie, apareciendo por la puerta.
            - Mamá.
            - Vamos querida, son jóvenes - rió Manuel, acariciando la mano de su esposa - Además, es Halloween. Podemos pedirle que nos cuente una historia.
            - Si, tendremos toda una noche para que la psicoanalicemos con sus historias de miedo - dijo la esposa de Baxter, recogiendo algunos platos de la cocina.

No tardaron mucho en aparecer, como bien dijo el hermano mayor. Esta vez, la hija mayor de Baxter fue la que abrió la puerta a su tío. Un joven de veinticinco años que era la viva imagen de su padre, solo que con menos arrugas y los ojos claros de su madre. Sonriente, Turso cogió a su sobrina y la alzó en brazos.
            - ¿Cómo está mi sobrina favorita? - dijo, dándole un beso de esquimal, consiguiendo que la chiquilla riera.
            - Tío Turso. - abrazó con sus pequeños brazos el cuello de su tío.- Llegas el último, como siempre.

Dejándola en el suelo, Turso se giró hacia fuera de la casa y extendió la mano a una figura  nerviosa. Ella, extendió la mano y cogió la de él, consiguiendo que este sonriera. Cuando Turso le dio la bienvenida a su hogar, ella traspasó la puerta con cierta vergüenza. Esta era la primera vez que le presentaría a su familia.

            - Tranquila, Katty.- le susurró Turso mientras le quitaba el abrigo - Les caerás genial.
            - Ojala tengas razón, cariño. - dijo Katty, acariciándole la mejilla antes de besarle.
            - Chicos, por favor, que hay niños en esta casa - gritó Elden bajando por las escaleras, interrumpiendo a la pareja.

Un tanto avergonzados, Turso presentó a Katty tanto a Elden como a todo el resto de su familia. Se sentía un tanto cohibida, aunque Elden estaba todo el rato a su lado, pero eso no la tranquilizaba demasiado. Era una de sus actrices favoritas y que fuera tan amigable con ella, la desconcentraba. De todas formas, la cena fue divertida y entrañable. Y todos la aceptaron, como si hubiera nacido allí, en esa familia.

No tardaron mucho en comenzar la vieja tradición del día de Halloween. Cada año, al igual que el lugar para celebrar la gran reunión, tenía que contar una persona una historia o varias, que tuviera significado con dicha festividad. Los últimos años, como nueva tradición, Manuel y Marie utilizaron esta excusa para comprobar como eran las parejas de sus hijos. Y Katty no iba a ser una excepción.

            - Bueno, señorita Monee - dijo Manuel, colocándose bien la manta encima de las piernas.
            - Por favor, llámeme solamente Katty.
            - Claro, jovencita. Como bien le habrá dicho mi hijo, tenemos una tradición de contar historias de terror en esta fecha.
            - Yo mientras iré a acostar a los niños - dijo Elden.
            - Te acompañamos - contestaron las demás mujeres. - En seguida volvemos.
            - Cariño - dijo Turso, cogiendo a su chica por los hombres - Te toca contar una historia.
            - Oh, bueno… Claro.
            - ¿Por qué no les cuentas esa que escribiste?
            - Ah… - suspiró ella, sonriente. - Es una historia larga y en primera persona. Espero que me podáis seguir.

Manuel pestañeó intentando controlar el súbito sueño que le entró. Resulta que su futura nuera era escritora. Le encantaban las historias, por eso habían hecho esta tradición. Miró a Katty, la cual se acomodaba en la silla, delante de todos, expectantes por lo que les iba a contar. Cogió el vaso y se tomó las pastillas del corazón. Quería conocer todos los secretos que le iba a contar Katty, porque siempre se habia dicho, las historias siempre tienen algo de verdad.

                                                                       ***

<3 Corta pero intensa.