jueves, 6 de noviembre de 2014

Cuentame tu historia 2

Hola holita queridos visitantes:

Ya os comenté en la anterior entrada, que estuve ausente ¿Y que conlleva eso? Que no atendiera bien mis obligaciones con los otros blogs ¡Lo siento, de verdad! Asique, con un poquito de retraso, voy entre hoy y mañana (Espero hacer los dos hoy), subiré "Cuentame tu historia".

No os preocupeis, para el Viernes, tendré a nuestra Olivia en una situación un tanto extraña, jejejeje.
Espero que la echarais de menos, porque yo si que lo hice *snif*.

Pero bueno, sin más dilación, las características de este nuevo personaje que nos presentan nuestras queridas blogeras. Si quereis participar (bien, no como yo -.-), en el lado izquierdo de mi blog está la imagen "Cuentame tu historia". Si clickais, aparecereis en su blog.

Ficha del personaje:

Nombre: Marianne
Físico: alta, delgada, pelo corto negro
Edad: 19 años

Comencemos....
Espero que os guste

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Notaba como las tijeras del peluquero rozaban mi cabeza, cortando mechon por mechon, lo que antes fue una preciosa melena negra. Me gustaba dejar que el viento jugara con ella mientras disfrutaba de las olas que rompían en las rocas de la playa. Me gustaba cuando algunos mechones que se escapan de mi coleta rozaban mi nuca, provocandome pequeños escalofríos.

Nunca pensé en cortarmelo, pero todo tiene un final. Las relaciones no duran tanto como esperabamos, los sueños son cambiados por otros, cambias de trabajo constantemente, los estudios, la vivienda. Nada es para siempre.

Realmente pensé que me hundiría después de que Alex me dejara por esa estupida fulana que conoció a saber donde. Él era mi mundo, mi vida entera. Después de 8 años de relación, viviendo juntos, compartiendo más que nuestros recuerdos ¿Quien iba a pensar que se iba a terminar por una niñata cerebro de mosquito?

La separación fue corta pero intensa. Recoger mis cosas de nuestro piso, ese que tanto nos costó decorar para que hubiera un poco de los dos, no fue tan duro como pensé. Todo fue gracias a Tatiana.
Esa pequeña loca. Desde el momento que la ví, moviendo sus numerosos bucles rojizos al son de "I'm a believer" de Smash mouth en el karaoke de la esquina, supe que no era alguien corriente. Sentí esa punzada que cuentas en los comics y en las peliculas, de cuando alguien a entrado en tu corazón.

No tardamos mucho en ser amigas. Su personalidad tan extrovertida hizo todo el trabajo y mi estado de depresión aceptaba cualquier propuesta divertida que le propusieran, con tal de salir al paso. Fue muy amable a acompañarme a recoger mis cosas y menos mal que estuvo. Casi me derrumbo cuando la ví a la amante, solo con una camisa, caminando por el pasillo.

Sin embargo, Tatiana no me dejó sola. Fue mi pilar e hizo unos cuantos comentarios que consiguieron sacarme una sonrisa (y algún que otro cabreo por parte de mi ex). Si. Ella consiguió entrar en mi mundo, ponerlo patas arriba y ordenarlo. Si, ordenarlo a nuestro favor. Siempre pensé que hay que querer a una persona por como és, no por si es mujer, hombre, bajita, alta o delgada o gorda.

Creo que por eso me enamoré de ella. Por que somos como dos gotas de agua en el amor y en lo que respecta a lo demás, nos compenetramos perfectamente. No me importa cambiar mi aspecto. Se que seguiré siendo yo misma. No perderé mi rumbo y aunque eso ocurriera, se que Tatiana estará allí para extender su mano y llevarme de nuevo por el camino correcto.

El último click de las tijeras resonó en mis oidos. Abrí los ojos.

       - Estás preciosa - dijo sonriente - Aunque no te vendría mal engordar un poquito más.
       - Calla - reí - Puede que lo haga.


Todo tiene un final. Pero siempre hay un volver a empezar.



<3

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Pido disculpa + Recompensa (+18, pero solo un poquito)

Buenas queridos visitantes:

Como bien dice en el titulo, pido perdón por mi ausencia, dejando el blog medio muerto (por no decir muerto 100%). Todos somos humanos y tenemos algunos días, semanas e incluso meses en los que todo se concentra y estamos saturados.

Pues eso es lo que me ocurrió a mi, muchas cosas malas en unas dos semanas es muy mala combinación. No es que no pudiera escribir en el blog, pero si que no podía concentrarme en escribir la historia de Victoria y sus amigos y como bien sabeis, si no pongo  todo mi ser en la historia, la borro y vuelvo a empezar, asique no subí nada estos dias.

¿Y vas a continuar con la historia de Olivia? Claaaro que sí, pero hoy os voy a recompensar con un trocito de otra historia, que muchos amigos mios (y lectores) les encantó y dejó con ganas de más. Espero vuestra más sincera opinión y que disfruteis del fragmento.

(En cuanto cuelgue esta entrada, seguiré con Maiga y los demás, ya que ahora empieza la trama de la historia :D)

P.D. Catherine es una vampiro de sangre original (de los primeros vampiros de la tierra ) y {--} es un hombre lobo que ... bueno, ya vereis que relación tienen. Y si, no tiene nombre todavía porque es un personaje que adoro y ningun nombre me parece perfecto para él. (jojojo) Espero que os guste tanto la personalidad de Catherine como a mi (ella es la narradora).

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La batalla todavía no había alcanzado su final. Estábamos exhaustos. Había perdido mucha sangre y mi sed aumentaba cada vez más, mezclado con el ansia que tenía de destrucción. Por su parte, la recuperación era dolorosa, ya que la luna no estaba llena. Entonces lo olí.

-         Oh si – suspiré sonriente.

Él se sorprendió al captar con su “gran olfato” lo que yo había olido y el terror asomo en esos preciosos ojos dorados que tanto me fascinaban.
           
-         Ni se te ocurra
-         Alcánzame si puedes.

Tan rápido como pude comencé a correr. No se si fue la adrenalina del momento, que tenía más energías reservadas que {--} o que la sed que sentía recorrer todo mi ser hacía que mi cerebro mandara trabajar a mis células más rápido. Noté en mi muslo derecho como se me empezaba a clavar algo, pero eso no impidió que siguiera corriendo como si me fuera la vida en ello. De pronto caí.

Metí la mano en el bolsillo derecho de mi chaqueta o lo que quedaba de ella y dando una voltereta sobre mi misma en el aire, lancé en todas direcciones varias dagas de plata. Eso me dio más tiempo para llegar a recoger a mi presa.

Cuando llegué a donde estaba, me quedé agazapada detrás de uno de los árboles que había al terminar el bosque, los cuales estaban justo al lado de un parking de un famoso hostal de los alrededores. Me quité el harapo que tenía por chaqueta e intenté disimular las heridas con mi pelo, pero no tenía tiempo de intentar aparentar estar sin un rasguño.

Y la vi. Una adolescente en su más alto júbilo. Por el olor, apestaba alcohol, sin embargo, eso no me echó atrás. Tenía un dulce aroma que  me atraía como la mejor de las mieles a una abeja en su busca desesperada por comida. Iba con un chico, no tan joven. Estaba de suerte, porque ese chico le hubiera dado un destino parecido al que le dí yo, solo que sin placer.

Se apartaron hacia el parking, hacia un coche un tanto destrozado lleno de hojas. Me acerqué rápido pero sigilosamente a la pareja y sin que se diera cuenta el chaval, aparté a la chica hacia el árbol que había detrás de ellos, con cuidado y toqué al viejo para llamar su atención.

El chico se envalentonó en un mal momento. No tenía tiempo de bromas y me estaba costando horrores no romperlo en pedazos, pero su sangre era odiosa y tenía que crear el menor caos posible en la ciudad.

-         No me has visto, no has conseguido a la chica y te fuiste abatido a casa. Ahora, métete en tu cacharro destartalado y márchate antes de que te destroce.

Como un fiel sirviente, hizo caso a lo que dije, dándome rienda suelta para comerme mi suculosa victima. La verdad es que tenia un aspecto espectacular, digna de ser el postre de una princesa y la que me daría las fuerzas suficientes para matar a {--}.

            - ¿Qui-quien eres? – preguntó cuando notó como la cogía del cuello, aun ebria.
            - Tranquila preciosa. – dije lamiéndole los labios – te haré sentir como nunca te han hecho sentir en tu vida.

Me dispuse a besarla mientras le acariciaba esos voluptuosos pechos con una mano y con la otra la metía por debajo de su ropa interior, cuando apareció él.

-         ¡Catherine!

Aparté los labios de mi presa para mirarlo, con los ojos hirviendo en sangre. Ya notaba el calor que emanaba de ella. Estaba lista para ser devorada.

-         Llegas demasiado tarde, querido.
-         ¡Déjala! No tiene nada que ver con esto.
-         Oh, claro que lo tiene. Vas a ver lo que es capaz tu futura esposa.

Le desgarré la ropa, aun con una mano metida en su entrepierna, consiguiendo que gimiera de la violencia que usé. Abrí la boca dispuesta a devorar uno de sus pechos cuando ella se corrió entre mis dedos. La euforia recorrió todo mi cuerpo al notar su sangre caliente llenar mis venas. Presa de la pasión, la besé con fuerza, al tiempo que tapaba la herida de su pecho.

Noté como gruñó y no pude evitar mirarle. Mis ojos relucían del mismo tono carmesí que las gotas de sangré que caían de mi boca, mis heridas comenzaban a sanar y el placer que me había transmitido mi victima no es lo que hizo que entrara en un estado de júbilo. La brutalidad de mi acto estaba poniendo cachondo a {--}. Su cuerpo daba a pensar eso.

-         Catherine…
-         Oh… Mí querido esposo… Asíque te pone caliente la situación – reí lujuriosa – Eres un completo pervertido.
-         No… No es lo que piensas…
-         Eres un hombre después de todo – dije cogiendo a la joven por el cabello, elevándola varios centímetros del suelo – Pero somos bestias querido… y como buena depredadora que soy, tengo que comerme a mi presa.

Como si de un orgasmo estuviera sintiendo, mi pequeño lobo se derrumbó en el suelo con el cuerpo tembloroso, supongo que pensando en lo que yo iba a hacer a continuación. Abrí la boca enseñando mis colmillos y colocando a mi preciosa dama en mis hombros, la estampé contra el árbol consiguiendo un pequeño grito por su parte. Esa era la señal. Separé sus piernas con mi cabeza y comencé a devorarla.

Cuando la chica ya no tenía vida, su sangre comenzó a tibiar. Hice una mueca de asco y la solté, dejando que cayera con un golpe sordo al suelo. Miré a {--}, el cual aun seguía tirado en el suelo, con pequeñas convulsiones. Suspiré abatida. Me había quitado todas las ganas de seguir jugando, porque sin un rival digno con el que luchar, sería aburrido matarlo. Le arranqué un brazo y una pierna a lo que antes fue mi presa y mentalmente llamé a mis fieles siervos. Como esperé, en apenas segundos aparecieron ante mí.

-         Bykov, Wagreiv. Encargaos de ella.
-         Si, mi señora. ¿Qué hacemos con él?
-         Tranquilos, de eso me encargo yo.
-         Si, mi señora.

Seguí mi camino sin preocuparme de mis desechos, aun cargando mis dos premios. Estaba a apenas diez metros cuando lo oí gruñir.

-         Vete…
-         No voy a hacerte daño. Me e cansado de jugar contigo.
-         ¿Te parece que yo estaba jugando contigo? – dijo sin apenas moverse.
-         Claro que sí.

Me acerqué a él a dos o tres metros de distancia, acuclillándome. Le observé durante un rato pero el no dio señales de que iba a moverse.

-         ¿Lo ves? Eres un perrito bueno.
-         Catherine. Déjame en paz.- dijo al tiempo que se incorporaba, quedándose sentado en el suelo enfrente mía.
-         Va, tonto. Toma – dije extendiéndole mis recompensas - ¿Qué prefieres? ¿Muslo o ala?

Me miró estupefacto ante mi amabilidad. Supongo que después de todo lo ocurrido, no se esperaría que compartiera mi presa.

-         ¿Estás loca o algo parecido?
-         Si, puede ser. – sonreí – Todos estamos un poco locos, ¿no te parece?

Abrió más los ojos, los cuales volvían a ser negros como dos pozos sin fondo. Pero su ronca risa me hizo volver a la realidad, consiguiendo que en ese momento yo le mirara perpleja.

-         Si… creo que tienes razón – contestó entre risas
-         Entonces, ¿quieres o no? – dije tendiéndole el brazo – No soy muy dada a regalar mis trofeos…
-         Ya… - susurró aun sonriente mientras lo cogía – Gracias. 
-     Nada.




<3

miércoles, 22 de octubre de 2014

Triste...

Estoy de luto.
El movil nuevo que me había comprado hace dos semanas, del cual había estado ahorrando meses (meses sin salir de fiesta, ni poder almorzar con mis compañeros, de no poder invitar ni a una cerveza a mi novio) para poder comprarlo, ha muerto hoy.

¡Ni dos P*tas semanas a durado! Se me ha caido al suelo, el cual no lo tenía bien sujeto por ir cargada al entrar en casa y la pantalla de dentro se a roto. Lo peor es que lo compré por internet, sin ningun tipo de garantía y es un movil que ha salido hace poco, asíque arreglarle la pantalla (porque todo funciona bien) me costaría otro paston.

Asique estoy de luto. No solo por el movil sino porque todo lo que tocan mis manos se rompe. Nada electrónico me dura mucho. Estoy gafada con la electrónica y me jode, porque me esfuerzo en conseguir objetos mejores y si, es una estupidez, pero j*der... Me esforuerzo tanto en obtener las cosas, para luego se esfumen o directamente ni las tenga.

Y eso... iba a subir historia, pero ya no estoy de humor ni para escribir el sufrimiento de algun personaje ni nada.

No hace falta ni que lo leais, solo quería desahogarme.