viernes, 3 de octubre de 2014

Iniciativa "Cuéntame tu historia" 1º

Holafffff queridos visitantes:

¡Si! Es viernes y subo historia. No, no se ha acabado el mundo, ni estoy enferma ni nada de eso. Esta extraña anomalía es porque, como bien habéis comprobado (está a primera vista, es imposible que no lo halláis visto) comencé una iniciativa, "Cuéntame tu historia" como bien pone en el titulo.

Por si os interesa,

Información: 

-Es un blog donde cada viernes o cada dos viernes, suben un "personaje" con unas características que, con ellas, tenemos que crear un personaje principal de una historia. Eso es, pequeños escritores, para entrenar nuestra imaginación. Si queréis más información, clickar en el banner de la izquierda y os llevará directamente hacia donde está explicado todo :)

Y sin más dilación, os dejo con el primer personaje de la iniciativa, Marco. 

Espero que os guste.

Final fantasy xv Menu - Main Theme

https://www.youtube.com/watch?v=Q-ozwYlThiE  (os dejo el link de la canción, que va perfecta :3)


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“Hay un dicho que siempre me ha parecido un tanto estúpido. “Por amor siempre se hacen grandes locuras”. ¿En serio? ¿Por qué habría de hacer una locura? El amor se trata de comprensión, afecto, respeto y demás cualidades que te salen solas al estar con la persona indicada. Es estar con esa persona en los buenos momentos y en los malos. Porque quieres disfrutar con ella tu felicidad y hacerla feliz cuando más lo necesita,  haciéndole olvidar lo malo de la vida. Eso es tener una relación. ¿Locuras? Siento decirte que no lo entiendo. ..”

¡Ja! Que imbécil… Pensar eso en este momento. Debo de ser realmente un idiota, como seguramente pensó  Selena antes de salir corriendo. Tenía que haberle detenido en ese mismo instante y nada de esto estaría ocurriendo.

Si me paro a pensarlo, nunca he sido muy cariñoso que digamos. Suelo ser distante, algunos dicen “frio”, pero debe ser porque mi infancia tampoco fue muy agradable. Mi madre traicionó a mi padre con un hombre cualquiera cuando yo tenía 6 años. Ya ni recuerdo su cara. Por consecuencia, mi padre se metió en la bebida y después de varios años llenos de lo que diríamos “maltrato casero”, la vecina consiguió las suficientes pruebas para que me marchara de ese lugar al que llamaban “hogar”.

Mi tío no fue muy distinto. Era distante, disciplinado y siempre ocupado con el trabajo en la mina. No tuvo mucho tiempo que digamos para enseñarme lo que era el amor, aunque a esas alturas, con 15 años, ya no creía en cuentos de hadas. El amor y el cariño no habían estado nunca en mi vida y realmente pensaba que no estarían hasta que la conocí a ella.

Selena Wilf. No solía fijarme en las personas del instituto y mucho menos en alguien tan jovial y alegre como Selena, pero su sonrisa… Me dejó anonadado. Sin palabras. El “amor a primera vista” que decían en las películas e historias infantiles que solía leer las tardes que me encerraba en la biblioteca del pueblo desde bien pequeño, huyendo de lo que me esperaba en casa.

Lo más curioso, como si realmente se tratara de una historia de amor de película, era que, aunque yo pertenecía al equipo de rugby del colegio y ella al grupo de estudio, con dos personalidades totalmente distintas, un ambiente diferente… pudiéramos encontrarnos, conocernos y realmente amarnos hasta tal punto de no poder vivir el uno sin el otro.

Pero si no fuera por mi asqueroso pasado, no habría estado en esa biblioteca día tras día, todas las tardes, donde ella, sin yo saberlo, me observaba.  Si ella no hubiera estado en la familia que está, toda perfecta para los que viven fuera de ella, no habría estado estudiando a todas horas en la biblioteca del pueblo, intentando evadirse de sus presiones familiares.

Si, realmente fue algo extraño salir a tomar un helado con ella, después de descubrir por su largo discurso, contado en susurros dentro de la biblioteca, que había estado varias semanas espiándome, buscando el momento oportuno para hablar conmigo. No hubiera aceptado si su sonrisa no hubiera actuado como un soplo de aire fresco en mí. Sin pensar demasiado, la invité a salir para conocer un poco de ella, sin mucho resultado, ya que no me dejaba hablar más que contestarle a las millones de preguntas que tenía.

Yo no pedí ser escuchado, no quería desahogarme con alguien que parecía ser un acosador y que no conocía de nada, pero no pude evitar, un poco seco, contestar a todas las preguntas. Sin embargo, cuando acabó el interrogatorio ella solo me miro y me revolvió el pelo, consiguiendo que, sorprendido, le mirara.
  
             -Tienes unos ojos marrones muy bonitos, Marco. - susurró al tiempo que dibujaba una sonrisa.

Vi ternura en su mirada, pero también tristeza. No pasaría mucho tiempo hasta que descubrí su situación y entendí su reacción. Ella se sentía identificada conmigo. No me había juzgado por cómo me comportaba con los demás, ni mis andares desgarbados que alejaban a cualquiera. Había visto a través de mí, desde el primer momento en que nuestras miradas se cruzaron, quiso conocer como era realmente. Ella me quiso desde el primer instante.

Sin embargo, yo era un estúpido, un crío de 17 años que no sabía qué hacer con su vida ni valorar el amor tanto como para darle a Selena lo que realmente se merecía. Pasé los dos mejores años de mi vida a su lado sin demostrarle, imbécil de mí, lo que verdaderamente sentía. No sabía cómo hacerlo y eso que ella lo hacía cada día. No sé por qué no me extrañó que acabáramos discutiendo.
-                      - No puedo ser siempre la que se esfuerza al máximo -  dijo exasperada, sin importarle que las demás personas en la calle pudieran oírla  - tú también tienes que darlo todo.
                        - ¿Por qué? Una relación no tiene que ser forzada.
-                      - ¿En serio, Marco? ¿No te sale dar todo de ti por nosotros? Yo no lo fuerzo, yo quiero que                     sigamos juntos y pongo todo mi esfuerzo en hacerte feliz cada día.
-                      - No hace falta que lo hagas. Yo soy feliz tal y como estoy.

Te quedaste callada. Suspiré mientras fruncía el ceño. “Creo que lo entendió todo mal” pensé, pero ella ya había comenzado a llorar, tapándose la boca como siempre hacía para que no se oyeran sus sollozos. Y no me dio tiempo a explicarme. Echó a correr.

¿Yo? Me quedé pensando unos segundos que había sucedido y caí. Estaba feliz tal y como estábamos, con ella. No hacía falta que hiciera nada, solo que siguiera sonriendo. Era lo único que necesitaba para ser feliz, nada más. Ni viajes, ni objetos, ni amigos. Nada. Solo su felicidad.

Levanté la vista cuando oí pitidos en la dirección que ella había tomado. La muy idiota había cruzado la carretera con el semáforo en su contra. Corriendo lo más rápido que mis piernas podían, intentando esquivar a todas las personas de mi paso, crucé a tiempo de empujarla hacia fuera de la carretera. Sin la misma suerte para mí.

Una furgoneta me dio con todo su parachoques en el costado, impulsándome varios metros de donde hacía varios segundos estaba Selena. Por poco, la hubiera perdido para siempre a causa de mi estupidez.

“Por amor siempre se hacen grandes locuras”

Por fin entendí esa frase. Prefería morir antes de verla morir a ella. Oí su voz entrelazada con la sirena de la ambulancia. Si, ahora esa frase tenía sentido. Cuando amas a alguien, das tu vida por ella, porque da igual lo descuidado o torpe que sea, da igual las diferencias, los defectos, los malos momentos. Todo eso da igual, porque esa persona, cuando realmente la amas, te das cuenta de que hasta que no la conociste, lo que tu vivías no era una vida.

         - Tonta… - logré decir, rozando con muchísimo esfuerzo el dorso de su mano – Solo…sonríe                 para mí.




<3

jueves, 2 de octubre de 2014

Nueva ahijada de "Club adopta a un blog"

Holaaaaf queridos visitantes:

Una vieja amiga me recomendó que participara en iniciativas y demás para darme a conocer, además de conocer un mundo muy interesante que pocas personas conocian. Una pena la verdad, porque es realmente maravilloso, como personas anonimas pueden crear mundos, personajes y sentimientos extraordinarios. Ejem... que me voy del tema.

Lo dicho. Como bien expone el titulo, me e apuntado a la iniciativa de "Club adopta a un blog" en el cual los llamados "padrinos" nos ayudan a nosotros, los "ahijados", a crecer. Es una acción muy interesante y una buena oportunidad para hacer mi circulo más grande, asique ¡Adelante!

Si alguien está interesado en ayudar o necesita ayuda al igual que yo, os dejo el link de la página de Yurika con la información necesaria. Si no os sale el link o teneis algun problema (así es Internet -_-), el banner "Club Adopta un blog", que está a la izquierda de este texto, podeis clickarlo y os llevará directamente hacia ella tambien.


Y no, hoy no subo historia. Sorry D:




<3


Link de Yurika "Club adopta a un blog":  http://yurikasekai.blogspot.com.es/2014/05/club-adopta-un-blog.html

miércoles, 1 de octubre de 2014

Gea (Contraportada + Trozo 1º Capitulo)

Muy buenas, queridos visitantes:

Lo se, actualizo el blog con un día de retraso, lo siento. Podeis soñar esta noche que me pinchais con un palo, no os juzgaré por ello. Pero sin embargo, si que pude actualizar la pagina como podreis comprobar. Espero que os guste :)

Como siempre que fallo (y fallaré, porque me conozco), os incluyo un trocito bastante más largo que el anterior, aparte de una "especie de contraportada", ya que no es un prólogo (no e puesto prólogo en todas mis historias), de esta nueva historia. Unos cuantos párrafos más para leer, si os a gusta la pequeña introducción que e escrito.

Y como de costumbre, espero vuestro comentario o si lo preferís, suscripción a mi blog, porque vuestra opinión es muy importante para la evolución de esta pequeña escritora. También, si el tiempo me lo permite, intentaré subir dos dias por semana, pero solo si veo movimiento por el blog. No voy a estar subiendo pedacitos de mi si a nadie le interesa, claro está. 

Espero que disfruteis.


Human - Christina Perri

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­­­Contraportada:

            Cuando el dios Ságrad creó el mundo y los elementales surgieron de él, pidieron un ser capaz de soportar sus energías para que ellos pudieran “vivir”.  Fueron llamados los humanos. Pero el tiempo pasó y la energía era demasiado poderosa para sobrevivir. Habiendo solucionado el problema, los humanos pedían cada vez más. Por el codicioso capricho de los elementales, el dios Ságrad impuso una maldición sobre los humanos. “nacerá un niño capaz de controlar los 4 elementos, inmortal. Él expiara vuestros pecados o hallareis la muerte que tanto miedo os da. El castigo por vuestra codicia os la dará vuestro deseo más preciado”. ¿Cuál será el destino final de Gea?


Capítulo 1 – Un destino codicioso

Hace trillones de años, se formó lo que hoy en día llamamos “universo”. El dios todopoderoso que lo creó se llamaba Ságrad. De su energía nacieron millones de planetas y una de ellas le puso el nombre de Gea. El dios le cogió cariño a este planeta, haciendo que de él empezara a emerger vida. Poco a poco, el mundo comenzó a evolucionar, naciendo las plantas y diminutos seres vivos; el terreno se moldeaba creando montañas, cráteres, ríos, mares, océanos, islas, volcanes y demás.

Por temor a dañar la tan preciada creación, el dios Ságrad abandonó el planeta Gea sin dejar de observarlo desde el infinito del universo. De Gea emergieron cuatro fuerzas, creadas por la gran cantidad de energía. Fueron llamadas “elementos”. Nacidas de un mismo material, sus características eran totalmente distintas unas entre otras y fueron nombradas cada una de una manera, respectivamente: “Agua, tierra, fuego y aire”.

Dichos elementos tenían vida propia. Vagaron juntos y separados por el basto mundo sin preocupación alguna, pero pronto se sintieron solos e inútiles. Vacíos, sin ninguna utilidad más que la de destruir allá por donde pasaran, como su propio “padre”. Intentaron transmitir su poder a los animales y plantas de Gea pero la energía era tan fuerte, que no podían soportarla y morían.

Cesando su intento por conseguir unos “recipientes” le pidieron a su creador, el dios Ságrad, que les concediera un deseo. “Poder vivir sin hacer daño a lo que tanto había costado crear”. El dios, agradecido por la vida que le habían dado a su preciado planeta y su afán por no destruirlo les concedió la súplica que tanto anhelaban. Seres extraordinarios que pudieran desarrollar sus poderes sin causarles la destrucción; para que los elementales pudieran por fin estar “vivos” y ayudar a mejorar Gea. Estos seres fueron llamados “humanos”.

Así como sus poderes, estas criaturas fueron distinguidas entre ellas por las características de su poder. Los elementales, agradecidos por que el dios hiciera realidad su deseo, distribuyeron el mundo en cuatro grandes zonas, comunicadas unas con otras por una porción de tierra, destinada exclusivamente al dios “padre”.

Hubo unos pocos “humanos” que decidieron por voluntad propia adorar a Ságrad, reuniéndose todos ellos en el territorio destinado a su dios, en el cual, construyeron un gran templo, con el único propósito de servir a su dios. Él, maravillado por todo lo que esos seres habían hecho, les dio el don de la inmortalidad así como el deber de que entre las robustas y blancas paredes del templo se diera la nueva vida en su mundo y solamente allí.
Así, cada vez que un niño estaba a punto de nacer, la familia afortunada era enviada a Egrad, el centro de Gea, para que los Grad, los inmortales y servidores de Ságrad, dieran a luz a una nueva criatura.

Pero hubo más problemas. Cuando un niño estaba en su vientre materno, canalizaba un poco de la energía de su madre, sin embargo al exponerse a la madre tierra, el torrente de poder que tenía que soportar el recién nacido era demasiado fuerte y morían. O por otra parte, la mujer, en su etapa de embarazo, perdía demasiada energía intentando que su hijo pudiera aguantar en su nacimiento y en el momento de dar a luz, perecería después de traer el mundo a su hijo.

Los Grad, viendo como las creaciones de su dios no podían llenar de vida el precioso mundo que él había inventado, suplicaron y rezaron a Ságrad un único deseo. No obstante, el dios estaba muy enfadado por la raza tan caprichosa que había creado. No hacían más que pedir deseos y más deseos sin dar nada a cambio. Pero, los pequeños Grad, que habían renunciado a los poderes que los hijos del dios les ofrecían y aceptado el deber tan importante que él les mando sin pedir nada a cambio, solo le pedían un deseo y era por el bien de sus hijos.

Conmovido por tal acto de bondad, les concedió una solución: dos niños.

- Pero – dijo una voz débil, interrumpiendo al narrador- ¿Porque dos niños? ¿No podía hacer uno, pero mucho más fuerte?
- Cariño – contestó el narrador, con tono calmado y comprensivo – Un cuerpo tan pequeño no puede soportar la energía que canaliza un primer impacto del poder. El dios modificó al canalizador madre, para que pudiera crear dos seres y conseguir que entre ellos soportaran todo el poder y al mismo tiempo, con el paso de los años, pudieran multiplicarlo por dos.

El pequeño niño ladeó la cabeza en señal de comprensión y se arrimó al viejo narrador.
- Ahh... continua – ordenó sonriendo
- Bien – contestó con otra sonrisa.

<<Sin embargo, Ságrad, nuestro señor, estaba bastante furioso, ya que sus creaciones no paran de pedir deseos después del milagro de los gemelos. Harto de tantas suplicas y deseos egoístas, decidió volver a su lugar desde el infinito del universo, para seguir vigilando a los humanos desde un punto que no le incordiaran con sus insignificantes plegarias. Pero antes de marcharse les dijo una profecía a sus queridos sirvientes:

            - Algún día – comenzó el dios Ságrad, resonando en todas las mentes de sus fieles sirvientes con tono severo y melodioso a la vez, digno de un creador – por todos los caprichos de vuestros congéneres, nacerá un niño bendecido, sin gemelo pero que soportará el poder. Un niño que no es un Grad, pero si inmortal. Un niño capaz de controlar las cuatro energías de mis hijos, pero inestable como un ser humano. Él expiara vuestros pecados o hallareis la muerte que tanto miedo os da. El castigo por vuestra codicia os la dará vuestro deseo más preciado.

Los Grad, impresionados ante la ira que su Dios denotó, pidieron explicaciones, sin embargo Ságrad ya se había marchado. Sus fieles no sabían bien cómo interpretar tal predicción, ya que durante las décadas siguientes no sucedió nada, así que no le dieron demasiada importancia. Excepto una persona.

Milett, el hermano del más anciano de los inmortales, no se lo tomó a broma y les aseguró a todos sus hermanos que él se encargaría de todo más, los demás se rieron y no le hicieron caso. Y siguieron pasando los años: los gemelos seguían viniendo al mundo, los Grad continuaban ayudando a dar a luz a las nuevas criaturas y Milett esperaba a que el día en el que un niño tendría en sus diminutos hombros el peso del destino de todos los seres de ese mundo, naciera. >>


***



<3